domingo, 14 de julio de 2013

Espionaje vuelve a las Underwoods

De cómo un invento del siglo XIX se
codea con la tecnología del siglo XXI

La era de las máquinas de escribir ha resucitado. Así por lo menos lo informa un despacho de la BBC Mundo sobre la adquisición de máquinas de escribir mecánicas por 15 mil dólares, por la FSO, agencia responsable de la seguridad de los funcionarios del Kremlin. 
Mi Underwood debe acercarse a los cien años
La FSO no dio explicaciones del porqué ha adquirido esas viejas máquinas que pasaron a la historia luego de una larga evolución, cuando aparecieron los teclados de las computadoras. Y en una suerte de desquite mecánico, las máquinas de escribir habrían probado que son más seguras, si de guardar secretos se trata, que las computadoras y los mensajes electrónicos que pueden ser hackeados por expertos.


 Una fuente rusa dijo al diario Izvestiya, “un medio considerado pro-Kremlin y conocido por su acceso a fuentes del gobierno e inteligencia, que el objetivo (de la compra de máquinas de escribir) era evitar las filtraciones que pueden darse al usar computadoras”.

"Después de los escándalos por la distribución de documentos secretos de WikiLeaks, las revelaciones de Edward Snowden, los reportes de que Dmitry Medvedev (primer ministro ruso) fue espiado durante la cumbre del G20 en Londres en 2009, se decidió expandir la práctica de crear documentos en papel", dijo Viktor Suvorov, exagente de inteligencia soviético en entrevista con Boris Maksimov, de BBC Rusia. 

Nostalgia del tecleo

Los periodistas de antaño, como el que escribe estas líneas, sentíamos una cierta nostalgia por la ausencia de aquel tecleo característico de una redacción de mediados del siglo pasado y nos extrañaba el actual silencio en que actúan las computadoras en la elaboración de textos y diseños de páginas, cuyas ventajas he aprendido a explotar desde hace casi 40 años. 
Las máquinas guardaban los secretos
Las máquinas de escribir, según mi modesta observación, evolucionaron como los equipos informáticos actuales, aunque, pienso, con mayor lentitud. De simplemente mecánicas pasaron a eléctricas IBM que tenían una bolita que contenía todos los caracteres del teclado en un centímetro cuadrado.

Por la misma época, otra empresa creó la “margarita”, una suerte de flor en cuyos pétalos alargados había también una letra o signo. La electricidad contribuyó grandemente a la evolución de las máquinas de escribir que luego devinieron en electrónicas y procesadoras de textos.

Las imágenes de antaño

He revisado en internet las imágenes de las viejas máquinas de escribir y he encontrado el clon de la que me compré un día de los años 60 en la firma francesa Braillard, de Arequipa, cuando trabajaba en la redacción del diario El Pueblo, un artefacto que entonces ya tendría cuatro décadas de edad.

La cadena Correo usaba Olivettis
No era nueva pero mostraba el orgullo de su marca y fortaleza: Underwood. Un técnico de Braillard la dejó como nueva al precio de antigua que sí estaba al alcance de mi bolsillo.

Me divertía escribiendo en ella aunque molestara al vecindario por las noches con su ruidoso tecleo. Además, cuando el carro corría hasta el extremo derecho, sonaba una campanita que advertía que había llegado al final del renglón y había que pasar al siguiente.

Cuando me equivocaba, retrocedía manualmente y golpeaba varias veces la “x”, para borrar –es un decir– los errores.

Ahora esa Underwood está bajo la custodia de mi hijo Álvaro“Lessness” Podestá Cuadros en Arequipa y solo la exhibe como una curiosa antigüedad. Calculo que debe haber cumplido unos noventa, pues en Braillard me dijeron que fue fabricada alrededor de los locos años 20.

No está la Ideal

En la revisión que hice en Internet, no encontré la Ideal, con la que diariamente nos restregaba los ojos el columnista Guido Monteverde en Última Hora, cuando se despedía: “…y ahora, yo y mi máquina Ideal, nos despedimos hasta mañana”.

Sí encontré, el modelo de Underwood que usamos en el diario El Pueblo y las Olympia con que el recién nacido diario Correo equipó las redacciones de la cadena en varias ciudades del país.

Cuando el Kremlin dice que usará las máquinas de escribir, hay que atender sus razones. Según Izvestiya “las máquinas de escribir ya se utilizan en los ministerios de Defensa y Emergencia de Rusia para escribir borradores y notas secretas, y que algunos informes para el presidente Vladimir Putin se escriben a máquina”.

Viktor Suvorov explicó que, “a diferencia de las impresoras, cada máquina de escribir genera un patrón único que hace posible vincular cada documento a una máquina específica”.

Además, dijo, “es fácil rastrear a quiénes se le dieron copias de esos documentos, con lo cual, de darse una filtración, queda reducido el número de posibles responsables”. 
Moderna redacción llena de computadoras
 Al describir costumbres del pasado, declaró que los secretos se guardaban mejor: "Se escribía a máquina una única copia. Luego se le entregaba a un especialista en cifrado, quien hacía una copia en microfilm, que se colocaba en contenedores especiales con ácido".

"Esos contenedores se colocaban en valijas diplomáticas. Si alguien trataba de arrebatar la valija, el correo liberaba el ácido con un botón y destruía el microfilm", refirió. “Cuando el maletín llegaba en forma segura a la Unión Soviética, se nos avisaba y destruíamos el original", contó Suvorov.

En cuanto a la compra de máquinas de escribir afirmó: "Creo que es una muy buena decisión. Que los muchachos escriban en Underwoods".


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