martes, 12 de septiembre de 2017

La cofradía del presidente vitalicio

Cómo nació la Cofradía del
Palacio, donde nadie paga
cuotas y se va cuando quiere

Nota del editor – El autor de la siguiente nota ha creído conveniente distraer algunos de sus ocios en medio de sus dos “meses jubilares” –léase vacaciones– para informar a sus lectores sobre los orígenes de la Cofradía del Palacio, con sede en Lima, Perú, a fin de que  sus miembros no sientan que han sido olvidados. Pide, asimismo, perdonar si en el desarrollo del texto ha olvidado a algún connotado socio de la institución. 

Münich, Alemania - Los orígenes de la Cofradía del Palacio, una singular entidad con presidente de facto vitalicio, se remontan a los años 70 del siglo pasado, cuando la mayoría de sus miembros trabajaba –o decía trabajar– en la redacción del diario Correo de Lima, entonces situado en la avenida Wilson o Garcilaso de la Vega, cuadra 12.

Olgger muestra informe en el desaparecido El Firme-2
Eran tiempos de dictadura militar y los diarios de circulación nacional habían sido capturados y asignados a las organizaciones civiles.

Así, por ejemplo, el poderoso El Comercio fue requisado y designado vocero de los campesinos, y el diario Ojo, tabloide especialista en “levantar” la noticia para hacerla más sabrosa para los lectores que no leían prensa seria, fue entregado a los intelectuales.

Correo, donde el actual presidente de facto de la Cofradía trabajaba luego de pasar por Ojo, era el diario de los profesionales o, al menos, era lo que determinó la dictadura militar de Juan Velasco, no se sabía con qué criterio, y que al fin de cuentas, era la que manejaba la línea periodística desde el palacio de gobierno.

Por eso, el ingenio popular bautizó a los diarios como “parametrados” ya que un ministro de entonces declaró que existía plena  libertad de prensa “dentro de los parámetros de la revolución…” que se vivía.

La denominación de cofradía es relativamente reciente, ya  que en sus comienzos,  la  reunión de periodistas de Correo se llamaba “peña de los viernes” y su sede era  un club provinciano de la calle Monzón, a una cuadra del Parque Universitario, uno de los exclusivos locales donde se vendía cerveza Cusqueña.

Reunión previa a elecciones en el Colegio de Periodistas
Era una pampa cuadrada con habitaciones en una esquina, cuyos administradores usaban el membrete de club de una provincia de Apurímac, para llevar adelante su negocio de restaurante público y al cual, para mantener cierta reserva entre nosotros, llamábamos “el hueco de la vieja”.

No era con ánimo peyorativo ni de burla. En ese tiempo –quizá ahora también- llamábamos “hueco” a establecimientos sin lujos, casi desconocidos, para reunirse a beber unas cervezas sin que otras personas se enteraran y corrieran el chisme. ”La vieja” era una respetable señora mayor que administraba el lugar.

El “hueco de la vieja” se convirtió en el cenáculo que nos permitía rajar de los personajes del gobierno, comentar lo que no se publicaba en los periódicos y hacer chistes sobre las declaraciones de los ministros militares.

Puede decirse que la peña fue fundada por Rodolfo (“el cholo”) Orozco, periodista ya desaparecido de Correo, Diógenes Puente  de la Vega, redactor en español de la agencia Francce Presse, su hermano apodado el “hombre  de negro”, el mecánico dental Manuel Cárdenas, a quien llamábamos ”hacedientes” y un servidor, a quien los primeros hicieron la gracia de invitar.

Después se incorporaron personajes del periodismo y de fuera de él, como José Perleche Moncayo (diario La Crónica), Máximo Mogollón (Correo), Diego Mori (Ultima Hora), Víctor Medina (Correo), Manuel Candia (operador de un cine de La Victoria), Diógenes Vásquez (Expreso), el “negro” Manuel Miranda (abogado), José Sagar Bejarano (Radio Panamericana), y otros.

Cita en el Club de Periodistas
En sus momentos estelares, esa “peña” llegó a contar con 14 miembros regulares y unos ocho o diez eventuales que concurrían para conocer la realidad de aquella asociación informal, cuyas noches se prolongaban a veces hasta las madrugadas en las instalaciones del Club Apurímac de la avenida Brasil.

Esto ocurría generalmente los días de quincena, cuando la “vieja” daba por terminada la noche en el “hueco” y los comensales recién llegados después del cierre de sus periódicos querían continuar la fiesta.

La diáspora que nos alejó

Pero llegó un indeseado momento en que por razones varias, algunos se alejaron voluntaria o involuntariamente de la peña.

A principios de los años 80 conseguí una plaza de redactor en español en la agencia The Associated Press (AP), con sede en el crucero de los jirones Huancavelica y Cailloma, pleno centro de Lima.

Selfie en actividad gremial
Era fácil una reunión con la gente de France Presse (AFP), Fernando Barrantes y Tomás Tronco, porque su agencia quedaba a pocos pasos de la  AP, en el piso 11 de un edificio en la misma esquina de Huancavelica-Cailloma.

Con ellos hacíamos reuniones en el aún existente restaurante Carbone, pero las obligaciones no permitían que ellas fueran muy extensas. Eran como si dijéramos encuentros al paso para un sánguche y una cerveza.

Fueron tiempos de un práctico receso de la peña. La AP se trasladó a San Isidro, jirón Las Flores, y algunos personajes, asumieron cargos en el nuevo gobierno, como Orozco, quien fue nombrado director del diario estatal La Crónica.

La agrupación se mantuvo con mi hermano Olgger Podesta, ligado a los diarios Correo y Ojo, el “chino” Luis Alberto Guerrero, que vivía heroicamente los últimos días de La Prensa, Marcelo Martínez Gómez, columnista de Expreso y algunos excepcionales “invitados”.

Las reuniones, siempre al mediodía de los sábados, tenían lugar en esa época, en la sanguchería El Chinito, del crucero Chancay y Zepita.

Delegado de Boston (izq.) con  publicación reciente
Después de un largo tiempo el silencio cayó sobre la peña. Algunos de sus miembros habían muerto, entre ellos el “cholo Orozco” y su compadre Diógenes Puente de la Vega, otros se habían dispersado en diversos medios y los demás, finalmente, decidieron dedicar totalmente su tiempo a sus familias.

El renacimiento de la peña, llegó en última década del siglo pasado.

César Terán Vega y yo trabajábamos en el diario La República y los sábados, nuestros días de descanso, salíamos a comer un cebiche acompañado de cerveza Cusqueña en El Firme número 2 de la segunda cuadra del jirón Ica, a la vuelta de la sede del periódico.

Allí estuvieron mi hermano Olgger, aún unido a Correo, el “Padre Eterno” Víctor Salas Bartra, Jorge Eléspuro, publicista de La República, Luis Alberto Guerrero, y algunos parroquianos del restaurante que querían participar  de la reunión.

Nos vamos al palacio

El nombre de Cofradía del Palacio fue sugerido por César Terán y aceptado por todos los demás cuando, debido al cierre definitivo de El Firme número 2, debimos buscar otro “corner” y lo encontramos en el Palacio del Inca de la tercera cuadra del jirón Conde de Superunda, a tres cuadras del “otro palacio”..

Dos grandes ausentes: Lucho Guerrero y Olgger Podestá
Entonces César Terán había entrado a El Peruano, como editor de la sección editorial y yo al cargo de jefe de prensa de la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) del Poder Judicial.

De pasadita, quiero contarles que era la primera vez en mi vida que iba a trabajar en una entidad pública y lo hice porque el magistrado supremo jefe del organismo, me pidió que lo acompañara, así lo dijo, por unos seis meses. ¡Me quedé nueve años!   

A las primeras reuniones del palacio concurrían Antonio Láinez Yonce, ex de Expreso, Rony Guerra, Lidia Bonilla, Wálter Sánchez Gibbons, ex de UPI, Pedro Ortiz Barnuevo, ex de Correo y La República, Daniel Cumpa, ex de Correo y Octavio Huachani,  ex de La República.

También estaban alineados Gustavo Rossi, conductor de un programa de radio en Los Olivos, Miguel Bernuy, director de una revista, Máximo Torres, nuestro delegado en Boston, Massachusetts, su hermano Pedro Torres, los consabidos Olgger Podestá, Luis Guerrero y los ocasionales Mariano Baylón, Guillermo Avendaño, el impresor Apolinar Ventura y unos tres o cuatro más.

Todos ellos adoptaron –juntos o separados– el unánime acuerdo de tener un “presidente de facto vitalicio”, en el autor de esta nota, quien no abriga la menor intención de convocar a elecciones jamás.

Y por supuesto, continuarán los chismes y comentarios malévolos sobre las noticias de la semana, debates con críticas a un gobierno que no se anima a pegar un par de carajos en defensa de sus fueros, a un congreso que asume aires de dictadura a copia e imagen japonesa de los 90s, y la distribución de publicaciones y sorteo o simplemente obsequio de libros para las bibliotecas personales de quien gane o simplemente concurra.

Así de generosa -nadie paga cuotas ni derechos de inscripción-, y abierta a las discrepancias  –a veces no dejan hablar al presidente– es la Cofradía del Palacio, donde se cultiva la amistad sin reglamentos y la solidaridad sin miramientos. (Luis Eduardo Podestá).

(Imágenes de archivo del autor)

miércoles, 6 de septiembre de 2017

El hombre que se niega a la ceguera

Elogio al periodista y hombre
de teatro José Valdez quien
sigue adelante sin bastón

Münich, Alemania – Como en aquellas simbólicas máscara representativas del teatro, una que ríe y otra que llora, José Valdez Pallete, director de teatro y fundador de la agrupación Talía, de Arequipa, finge no ser ciego y camina por la ciudad, sin apoyo de un bastón,   guiándose solo por la sombra que reflejan los transeúntes que encuentra a su paso.

No hacer caso a los males 
Me ha dolido la noticia, leída en el diario El Pueblo de Arequipa, porque Pepe Valdez es mi colega del periodismo de antaño y quizá fui un factor en su entrega incondicional hacia el teatro desde hace mucho más de medio siglo.

Nos conocimos en el desaparecido diario El Deber, por cuya redacción tuve un breve paso, y más tarde arribamos a El Pueblo.

Tenía unas dos semanas de trabajo en ese diario, a finales de la década de los 50s, cuando mi jefe de redacción, Juan José Barriga Gonzales, me encargó: “¿No quieres regalarte una tarde de teatro. Actuará Pepe Valdez”.

Era una orden que no lo parecía porque era así el estilo del jefe. Yo no era experto en espectáculos culturales ni de los otros. La pieza, cuyo título se me ha perdido en la memoria, se daba en el teatrín de la parroquia de San Antonio, de Miraflores, Arequipa.

Me divirtió ver a Pepe con traje de calzones bombachos a la usanza medieval, para anunciar la trama de lo que se venía. Y su actuación en el desarrollo de la pieza me pareció muy agradable y nada exagerada como había visto actuar a otros artistas aficionados y profesionales.

Hice una información muy objetiva y destaqué el hecho de que el público aplaudió con entusiasmo cada uno de los tres actos y por varios minutos al final, reclamando la presencia de los artistas.

Los hombres de la opinión

Cuando la nota salió publicada, Pepe me saludó con un abrazo y me agradeció los términos en que había sido redactada.

Cuando el director de El Pueblo, Luis Durand Flórez, dispuso mi participación en las reuniones del cuerpo editorial cada mañana a las 11, debido a que hacía una columna de opinión, me sumé a tres personas de gran valor humano y profesional.

Allí estábamos Alfredo Cornejo Chávez, Carlos Montoya Anguerri, José Valdez  y un servidor, más dedicado a escuchar las intervenciones de los primeros en torno a los asuntos de la ciudad y la realidad nacional e internacional cuando hacía falta.

Entonces se acentuó mi amistad con Pepe, con quien hace unos cinco años, nos encontramos por casualidad en la calle Mercaderes, y hablamos brevemente.

Le pregunté por José Villalobos Ampuero, el único alcalde marxista que tuvo Arequipa, y me respondió sorprendido: “¡Es ese que acaba de salir (de un restaurante cercano)”.

Yo no había reconocido debido al tiempo transcurrido, a Villalobos, ya entrado en años, como nosotros y debí entrevistarlo días después en su casa.

No hace caso a sus ojos

La periodista Roxana Ortiz, del diario El Pueblo, escribió sobre José Valdez: “Lleva sus anteojos oscuros y camina erguido. Nadie se da cuenta del problema. ¿Por qué no usa bastón?, le pregunto.

“Me mira serio y dice (porque distingue de cerca): “Eso es para los viejos”. ¡Ah!, perdón, no sabía, le digo. “Además, nadie tiene que enterarse por lo que estoy pasando”, agrega. Espero no lea esta nota”.

Ortiz añade que Pepe “ya ha tenido algunos accidentes por su falta de visión, la última vez “chocó” a un carro. Calculó el paso por la sombra del vehículo, pensando era un auto, pero se tratba de un pequeño camión con remolque, avanzó por la pista para chocarse con la unidad, y terminó en el piso”.

“Generalmente voy por las esquinas donde hay semáforos y me pongo al lado de las gordas, ellas nunca corren, espero que avancen y yo también, aunque ahora los conductores no respetan a nadie”, se quejó Pepe.

La periodista comenta que fue “difícil hacerle la entrevista con puntos concretos a una persona que estuvo acostumbrada a mantener horas de horas charlando, que de la noche a la mañana se encuentra sola, y que tiene miles de temas por platicar. Fueron más de cuatro horas y solo se pudo obtener algunos detalles”.

Informa que Pepe no deja de escribir y le dijo que ha hecho “algunos libretos. Algo tengo qué hacer con mi tiempo”.

Recuerda  que “hace 50 años, junto con algunos amigos, fue espectorado de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), cuando Patria Roja asumió el poder y decidieron fundar (el grupo teatral) Talía”.

Expulsado por la dictadura

“El día para don Pepe se iniciaba a partir de la hora del almuerzo y terminaba con las primeras horas del siguiente”, refiere Ortiz.

“Era común verlo en la redacción del diario Arequipa al Día, mientras se cerraba la edición a partir de las 10 de la noche, revisando diversas publicaciones. Era noctámbulo y asiduo a  los cafés. No tomaba alcohol, pero le encantaba una buena conversación, especialmente  cuando estaba rodeado de jóvenes escuchando sus experiencias sobre diversos temas o él contaba las propias”.

“Cuando Juan Velasco asumió la presidencia, en Arequipa también surgieron algunos líderes y se hicieron de la administración de la UNSA, donde se hacía bastante cultura. Allí surgieron varios grupos del Partido Comunista. “Eran gente notable. Comunistas pitucos, qué gracioso”, ríe.

“Ese fue el punto para que los actores expulsados, como Antonio Gonzales Polar, Eusebio Quiroz, Carmela Núñez, Hugo Valenzuela, su hermano Luis, Julio Arce su suegro, su esposa Gaby Arce, entre otros, decidieran formar el grupo de teatro Talía.  La reunión fue en diciembre de 1966, y lo eligieron director. Luego estrenaron la primera obra el 17 de mayo de 1977, de Bertolt Brecht: ’Terror y miserias del tercer Reich’”, prosigue Ortiz.

“El día del estreno la mitad del Teatro Municipal estaba llena de alemanes refugiados que habían llegado de los departamentos cercanos. Fue un éxito y recibimos la invitación para ir a un festival de Chiclayo, donde obtuvimos el primer puesto. Luego vinieron obras de artistas peruanos”, comentó Pepe ante la periodista.

Ortiz señala que Pepe fue profesor de varios colegios en Arequipa, “había que mantener a seis hijos”, periodista en diarios de Arequipa y colaborador  en medios de Lima, y docente de la Universidad Católica de Santa María. Precisa que lo que hizo en el teatro “fue cultural, no comercial para ganar dinero, aunque le sobraron propuestas para dirigirlo”.

“Estuvo casado con la también fundadora de teatro y poetisa, Gaby Arce, con quien tuvo seis hijos”, y de quien se divorció a pedido de ella.

Pero más tarde, “sus hijos lograron nuevamente reunirlos y comenzaron a llevar una vida armoniosa, hasta que la  enfermedad acabó con doña Gaby. “De verdad sentí la muerte de mi esposa, ya habíamos hecho las paces y estaba todo bien”, dice don Pepe, quien era difícil para contar algunas intimidades”, escribe Roxana Ortiz.

Añade finalmente: “Un día llegó a los ensayos del grupo en la Católica y estaba un tanto raro. Sin expresión alguna, le caía una lágrima en el rostro.

“¿Don Pepe está mal del ojo?, le preguntamos.

“Seguramente algo me entró”, dijo.

“En el café confesó que su hijo estaba grave en el hospital. ¿Y por qué fue al ensayo, debió estar con él?, se le dijo.

“No soy médico, yo no voy a poder hacer nada”. Su hijo, a quien sabemos quería mucho, se logró salvar”, concluye Roxana Ortiz.

Así queremos verte, Pepe, tus colegas y amigos contemporáneos y los que no lo son, sin vejez, sin bastón, calculando tus pasos, sin miedo a las veredas ni a los obstáculos que los años suelen ponernos en el camino. (Luis Eduardo Podestá).

(Imagen de El Pueblo)

lunes, 28 de agosto de 2017

Beber cerveza ‘al pie de la vaca’

Cervecería artesanal en Diessen
y fiesta de homenaje al lúpulo en
Spalter completaron la semana


La cervecería Kraft Bräu de Diessen se da lujo de comenzar su atención a las seis de la tarde y los pobladores de Spalter de hacer una cosecha dominical para ofrecer un homenaje al lúpulo, que crece abundantemente en la región y la califica como una de las principales fuentes de la cerveza tradicional de Münich, Alemania.

Cervecería artesanal en expansión
En ambos lugares fue donde tomamos cerveza como quien dice “al pie de la vaca”, para graficar que la bebimos en su propia fuente original, sin esperar su paso por los supermercados, almacenes ni cervecerías que uno encuentra casi sin exageración, en cada cuadra de la ciudad y a la vera de carreteras vecinales y autopistas.

Martin Hug, chef en cervecería –graduado en universidad, por si acaso–, dice que quiere ampliar sus instalaciones y cuando se le inquiere acerca de si eso no afectaría la calificación de artesanal de su cerveza, responde que no.

Declaró que se mantendrá la calidad y el sabor de la producción y atenderá a un mayor número de personas.

A su cervecería, se ingresa por un zaguán al aire libre, tres amplias mesas bajo un toldo que parecen sostenido por dos añosas parras, vía de paso obligado a un gran salón y al habitual mostrador con su dispensador de cerveza.

Fiesta del lúpulo en Spalter
Desde nuestra ubicación de comensales ocasionales vemos  llegar y  salir a varias personas, con paquetes de seis botellas, que prefieren quizá disfrutarlas en un parque o su  casa.

Spalter de la mano con el lúpulo

A unos 150 kilómetros al norte de Münich, el pueblo de Spalter revive la tradición que hizo famosa su cerveza desde mucho antes de 1538, cuando se fundó lo que hoy es su fábrica estatal de cerveza bajo la marca de Spalter Bier.

Museo moderno sustentado por vieja estructura
El fin de semana celebraba su fiesta del lúpulo, con la cosecha y proceso del arbusto –quizá no tan arbusto porque en su madurez pasa de los tres metros de estatura, pero sigue muy delgado– y grupos de expertos, hombres y mujeres, extraían el fruto para procesarlo en medio de un plantío.
Un  domingo de fiesta en Spalter
Spalter produce por lo menos 19 tipos de cervezas –según un folleto ilustrativo– para  todos los gustos, incluido uno sin alcohol, para que los conductores aficionados al sagrado líquido lo disfruten sin incurrir en infracciones ni accidentes de regreso a casa.

La reina concede una gracia
Tuvimos la suerte de tropezarnos, Eirk, Beatriz y yo, con la reina de la fiesta, una belleza rubia llamada Katharina, quien llegaba para presidir la celebración y se detuvo unos minutos para  hacernos la gracia de saludarnos, cuando se enteró de que en el grupo habías dos del Perú, llegados de tan lejos.

En el Museo de la Cerveza del pueblo vimos el proceso de elaboración de la cerveza, de principio a fin, muy largo para describirlo en todos sus detalles.

Habría que subrayar que junto a las viejas herramientas de elaboración de la cerveza, los calderos y aperos de labranza para cultivar el lúpulo, se exhiben videos a paredes enteras en una sala especial que a uno no solo lo sorprende, sino que lo instruye acerca de la forma en que la cerveza se hizo realidad para satisfacción de una población mundial cada vez más sedienta.

El museo es un moderno edificio levantado sobre y alrededor de las columnas de la fábrica original, que forman una impresionante armazón de madera, ensamblada con paredes e instalaciones de la nueva construcción.

Solo habría que destacar que el boleto de ingreso incluye una ración de cerveza de cortesía y el elegante vaso que la contiene. 

Gracias, Spalter, por ese souvenir.

(Imágenes de Beatriz Podestá y del autor)
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miércoles, 23 de agosto de 2017

Volcán Misti se sacude con 15 sismos diarios

Director de organismo de

observación dice que "está

dormido pero no apagado"


Nota del editor - Esta información es enviada desde Münich. Alemania, y está sustentada en una infomación del diario Correo de Arequipa, que cita al director del Observatorio Vulcanológico de Ingemmet (OVI) cuyo personal vigila constantemente el comportamiento de los volcanes que custodian esa ciudad.

El volcán Misti, de 5 800 metros de altura sobre el nivel del mar y uno de los tres que "custodian" la ciudad de Arequipa, Perú, fue sacudido por 15 sismos por día, fenómenos que solo llegaron a los 2 grados de magnitud local (ML) y produjo emisiones de gases que se alzaron hasta unos cien metros sobre su cráter.

Volcán Misti registra 15 sismos al día y emana gases
Cercanía pligrosa
El infome fue ofrecido por Marco Rivera, director del Instituto Vulcanológico de Ingemmet (OVI), en declaraciones al diario Correo de Arequipa, quien anotó ese ciclo fue observado entre el 14 y 20 de agosto.

El especialista calificó de "ligero cambio en el comportamiento" del volcán, debido a la fractura de rocas en al movimiento de sus gases y materiales interiores.

“Debemos recordar que el volcán está dormido, pero no apagado”, dijo el director al diario, y precisó que el personal de OVI trabaja constantemente en la observación, prevención y eventuales planes de evacuación.

En los últimos años, áreas situadas hasta unos 12 kilómetros del volcán han sido convertudas en asentamientos humanos poblados por miles de personas., por lo que una probable actividad volcánica es considerada potencialmente peligrosa

El Misti, volcán tutelar de Arequipa, se alza entre los volcanes Chachani, al norte, y Pichupichu, al sureste de la ciudad.

(imagen de Correo)
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martes, 15 de agosto de 2017

“El Gallito” hace confesión “arequipés”

Es un limeño del Rímac
que canta a sus raíces
de la Blanca Ciudad

Nota del editor – El artículo que se reproduce a continuación es obra de Álvaro Javier Podestá Cuadros, conocido en algunos ambientes como “Lessness”, una suerte de seudónimo literario y como “El Gallito” en homenaje a su “semanario quincenal” que tiene unos veinte años de existencia, gracias, a que creo, nació al pie un volcán, con carácter propio y sin miedo de decir las cosas como son o como uno quisiera que sean. Se reproduce tal como ha venido en el “feis”, con su carga emotiva y su sinceridad, que es lo que vale, en el día en que la ciudad que lo aloja, cumple 477 años de existencia.

Por Álvaro “Lessness” Podestá Cuadros

El autor
"Mírate ese pantalón todo wiswi, sácatelo que lo voy a lavar", me decía mi Má cuando era niño.

De mis 50 años, un poco más de la mitad de ellos los he pasado lejos de mi madre y debo reconocer que esa es la parte más jodida del desarraigo. Se puede estar en Arequipa, Alemania o Senegal y el desarraigo viene con su añadido de frustración y pena.

En la casa del Rímac, desde que tengo uso de razón, se habló y se habla siempre de Arequipa.

El rocoto relleno y el adobo son los platos casi obligados de varios de los cumpleaños que se festejan en aquella casa llena de arequipenses bajopontinos.

El vínculo con el terruño era y es pues, culinario, y también en la forma de hablar de mi Má.

Ella aún usa la palabra chuma cada vez que su té está carente de sabor. Guadameco también la he escuchado decir al enojarse con alguien y chognis para referirse a las legañas de los ojos.

Mi Pá y Má escogieron la mejor manera de estimular ese amor a la tierra lejana llevándonos en Morales Moralitos (en unos viajes interminables por carretera) en algunas vacaciones escolares.

Es por eso que desde chicos mis hermanos y yo conocimos de la forma más sabrosa, de esa tierra donde había cosas ricas.

Se hace querer...
Supimos lo que era un helado con forma de choclo que vendían en una tienda de la calle Jerusalén, conocimos los toffees de La Ibérica, las guaguas y bizcochos de La Lucha, los confites del Parque Duhamel, las salchichas Viena de La Alemana y el anís Nájar así como la Kola Escosesa.

La casa del Rímac era pues el reducto arequipés, una auténtica embajada characata y todos nuestros amigos limeños lo sabían.

Ahora cada vez que bajo a Lima, mamá me mira y me dice que me estoy quedando pajlita al ver menos cabello en mi cabeza.

Hoy recuerdo que mis hermanos arequipenses y yo estuvimos en el Estadio Nacional de Lima aquella noche que campeonó Melgar jugando contra el Cristal el año 1981. Cómo gritamos esa noche en una de las tribunas populares.

Siempre está allá donde tú estés

También alentábamos a los equipos de la región que iban a jugar la Copa Perú a la capital: el Aurora y el Pesca Perú de Mollendo.

Arequipa siempre estuvo y está en casa gracias a mi Má, la cual cumplirá 80 años pronto.

Como no puedo cuidar a mamá desde aquí, creo que por eso lo hago tanto con mi hijo que hasta de sobreprotector me ha "acusado".

Será por eso que trato de cuidar también esta tierra y me enerva y enoja cuando la maltratan.

Es pues Arequipa como mi mamá, y pienso que cuando todos los que la habitamos pensemos así, seguramente cambiaremos de actitud..., pero para bien.

Soy A.J. "Lessness" Podestá, "El Gallito".

(Imágenes de www.podestaprensa 

lunes, 14 de agosto de 2017

2016: el año más caluroso de la historia

Sobre la Tierra se abatieron
el calentamiento global
y la corriente de "El Niño"

El 2016 fue el año más caluroso que soportaron la Tierra y sus más de 7 355 millones de habitantes, de acuerdo con un informe sobre el estado del clima, presentado hace cuatro días por la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

Dramático mapa del calentamiento 
El informe señala que “este récord fue posible por la influencia combinada del calentamiento global y la corriente cálida de ‘El Niño’ a principios de año”, en una versión difundida por la agencia alemana Deutsche Welle (DW).

La agencia indicó que “numerosos indicadores, como las temperaturas de la tierra y de los océanos, el aumento del nivel del mar y las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, batieron los récords establecidos el año anterior, todo lo cual tiene que ver con el calentamiento de la tierra”.

“El informe se realiza con la contribución de unos 500 científicos de más de 60 países”, subrayó la DW.

Los bosques desaparecen
Precisó más adelante que “entre los indicadores de un calentamiento de la tierra que destacan, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, registró en 2016 el mayor aumento desde el comienzo de las mediciones, hace 58 años”.

Informó, asimismo que por primera vez se superó la marca de 400 partesa por millón de la concentración de CO2.

“En el promedio mundial, la concentración fue de 402,9 partes por millón, por lo que por primera vez se superó la marca de 400”, subrayó.

China y USA, los más contaminantes

Recordó que “el dióxido de carbono es el principal gas proveniente de la actividad humana que provoca el llamado efecto invernadero, que genera el calentamiento global”.

En anexos a la información central, preparados por Helle Jeppesen, DW señaló que “la combustión de fuentes energéticas fósiles y de madera supone el 60% de nuestra huella ecológica”.

Los mayores contaminantes
 Destacó que “en términos absolutos, China, Estados Unidos, la Unión Europea y la India son los mayores contaminantes de CO2”.

La combustión de fuentes energéticas fósiles y de madera supone el 60% de nuestra huella ecológica.

Informa que “3,3 millones de hectáreas de bosque desaparecen anualmente en el mundo”.

Enfatiza el grave daño que sufre la Tierra al observar que “los bosques son fuentes indispensables de oxígeno, madera y materias primas para el papel (…), evitan la erosión del suelo, absorben el agua y son almacenes de CO2 para el ciclo ecológico del planeta”.

Menos reservas de agua

Cita al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, para anunciar que “se calcula que en 2030, la mitad de la población mundial vivirá con escasez de agua”.

Anota que “hay cada vez menos reservas de aguas subterráneas y, con frecuencia, están contaminadas” y que “los ríos, lagos y mares están tan contaminados por la industria, la agricultura y la basura humana que incluso el agua es perjudicial para los animales”.

Por otra parte, “cada vez hay más personas en el mundo y más terrenos de cultivo, pero al mismo tiempo desaparecen las áreas cultivables debido a la urbanización, la erosión y la degradación del suelo", advierte.

En 2030 la escasez de  agua será real
“En promedio, cada ciudadano de la Unión Europea necesita en la actualidad 3.100 metros cuadrados de terreno cultivable”, reflexiona, y “si lo compartiéramos de forma justa entre todo el planeta, cada persona contaría con 2.000 m²”.

Finalmente, anota que “cada persona tiene a su disposición 1,8 hectáreas para satisfacer todas las necesidades ecológicas de forma sostenible” y que “el consumo real depende del estilo de vida: un alemán consume en promedio 5,1 hectáreas”.

Y sustentado en datos actualizados, Jeppesen, remarca que “Alemania alcanzó su biocapacidad el 29 de abril de 2016 y vive a costa de otros países y de las generaciones venideras”.

(Imágenes de DW, Dpa y GettyImages)

domingo, 13 de agosto de 2017

La nevada de Arequipa no es para bromear

El desaparecido periodista José
González Málaga, nos regala un
elogio a la Ciudad Blanca

Nota del editor – José González Málaga fue el primer director del diario Correo de Arequipa. Antes fue extraordinario editorialista de La Prensa de Lima, a cuyo personal se sumó muy joven, luego de emigrar de Arequipa, su ciudad natal. Creó y editó posteriormente la revista 7 Días, magazín semanal del diario limeño que se constituyó en guía e inspiración para otras publicaciones similares. De entonces en adelante, los diarios limeños de alcance nacional, editaron suplementos magazinescos semanales, dominicales o sabatinos. José nos dejó demasiado pronto. El artículo que sigue fue publicado como homenaje a Arequipa en uno de sus pasados aniversarios. Creemos que es un homenaje adecuado para la Ciudad Blanca en su 477 aniversario de fundación española.

Cuando cae la nevada

Por José González Málaga


El autor a toda sonrisa
Un arequipeño fuera de Arequipa es como un actor sin decorado. Suele parecerse a uno de esos personajes de Wald Disney que, sin saber por qué, sale de la pantalla y comienza a moverse sobre un fondo blanco. Ser arequipeño y vivir fuera de Arequipa, da esa sensación. Lo sé porque soy arequipeño.

Por eso en todas partes del mundo y del Perú -este último país para todo arequipeño consciente, es solo una parte del planeta- donde se encuentran arequipeños se los halla tristes y evocadores, llenos de nostalgia como un enorme "caporal" -vaso gigante en el que se bebe la chicha- sumergido en la nada.

Si hay un ser que pueda traducir con propiedad esa sutil palabra, ese etéreo concepto que, los portugueses llaman “saudades”, ese hombre es un arequipeño.

Un arequipeño fuera de Arequipa es una “saudade” viva, pensante, sufriente y, con frecuencia, lacrimosa.

Todos los seres del Perú y del mundo que conocen a un arequipeño, lo primero qué notan es su tremendo regionalismo. Se sorprenden y lo acosan, se asombran y secretamente lo envidian.

Naturalmente, no falta alguien que nos pregunta:
-¿Y ustedes por qué son tan regionalistas?

Para satisfacer a tantos que me han hecho y se han hecho la misma pregunta, quisiera continuar ampliando mi tesis, con el permiso de mis paisanos.

La "nevada" viene de cualquier volcán

Decía que un arequipeño fuera de Arequipa es como un actor sin decorado. En efecto, Arequipa es una de las cuatro regiones más bellas que existen en todo el planeta.

He dado unas cuantas vueltas por la Tierra y he convenido conmigo mismo, como todos los arequipeños, que así es. Punto.

No voy a hacer la apología del paisaje arequipeño, de su campiña, de sus volcanes. Eso ya lo han hecho la docena de poetas de renombre que tuvieron la suerte de nacer allí.

Lo que sí quiero decir es que un arequipeño en medio de tanta belleza es el personaje de una postal. Un arequipeño en Arequipa es parte del gran espectáculo telúrico que baña sus ojos en deslumbrante belleza.

Él es y se siente parte de ese todo. Él es y vive constantemente en medio de esa maravillosa producción de Dios, en technicolor y en cinerama. Es su protagonista.

Vive en medio de technicolor...
 Por eso, quítesele a la concepcón de un arequipeño ese telón de fondo ¿Y qué queda? Pues eso, un hueco en una postal. Y con ese hueco camina con la vida a cuestas con perforación sangrienta en medio de su "weltanachaung" o su concepción del mundo.

Entonces, ¿cómo no quieren que los arequipeños seamos nacionalistas, perdón, quise decir regionalistas? Ahora, un arequipeño en Arequipa es otra cosa.

Es orgulloso, pantorrilludo, impositivo revolucionario, seco, impenetrable, etc. Y acaso la última y peor de las etcéteras es que, de vez en cuando, le da la nevada.

¡Ah! .... la nevada. Ese famoso estado anímico de los arequipeños que es una mezcla de "malas pulgas" y ¡Sanseacabó!, "A mi no me vengan con florcitas en el ojal" y "bandangán". Vale decir, el equivalente de un huayco psicológico de proporciones.

Quizá sea un fenómeno natural

No vamos a discutir a discutir sobre el probable origen de la nevada, (electricidad atmosférica, ozonificación del aire, aislamiento eléctrico provocado por la sequedad o cualquiera de las teorías que se han inventado hasta la fecha). No.

Vamos a aventurar sobre los probables orígenes de las ganas entre los arequipeños de "echarse" una nevada de vez en cuando por puro gusto. Y luego endosarle a un fenómeno natural.

Un arequipeño en Arequipa necesita de la nevada, como un actor requiere de temperamento. Después de todo, y él lo sabe, tiene el mejor escenario y el mejor decorado del mundo a sus espaldas.

Como en esas óperas Wagnerianas, cargadas de montaje, personajes, ferreterías, mitología, donde el tenor debe, de vez en cuando romper espaldas y gritar para hacerse notar, los arequipeños suelen lanzarse a demostraciones de gran temperamento para hacerse sentir, a ellos mismos, que no todo en Arequipa es paisaje y más paisaje.

En medio de tanta belleza

Deben probarse a ellos mismos que existen en medio de tanta belleza. La nevada es el grito del "ego" en medio de un ambiente que aplasta por su hermosura.

Y, si así es, ¿por qué los arequipeños se van de Arequipa? ¿Por qué si su tierra es tan linda viven desparramados en Lima y Tokio, la Patagonia y Ancash, Moscú o el río Kwai?

Todo arequipeño ante una pregunta semejante, tiene el derecho de responder con otra pregunta:

¿Y qué hacían los ingleses en la India, los españoles en América y los portugueses en África?

Pues eso mismo hacen muchos arequipeños en este planeta, solo que muchos suelen portarse como los apóstoles.

Van por el mundo revelando a la humanidad las virtudes de Arequipa y las ventajas de ser arequipeño.

No me extrañaría que de seguir la tendencia, toda la Tierra algún día, con suerte, sea como Arequipa.

(Imágenes de L. E. Podestá y Benito Guzmán Canazas)