martes, 13 de abril de 2021

Samuel Lozada: un día en el abril de 1953

Réquiem con retraso por el
hombre que fue mi primer
maestro de periodismo


Murió en agosto, cuando me tenía
acorralado la convalecencia del covid-19

 

Nota del editor – El siguiente es un fragmento actualizado y editado de un libro en preparación.

 

Por Luis Eduardo Podestá

Samuel Lozada Tamayo, mi exjefe de la corresponsalía en Arequipa de La Prensa, allá, por abril de 1953, dejó de existir el 7 de agosto de 2020, cuando acababa de cumplir 93 años. Había nacido en Camaná el 23 de julio de 1927.

El periodista en su estudio de abogado
 

La pandemia desatada por el feroz coronavirus que devastaba familias en todos los continentes, me tenía acorralado, en una convalecencia soñolienta, durante la cual no tuve ocasión de escribir nada de lo que hubiera podido decir sobre Samuel Lozada.

Hubiera dicho, por ejemplo, que fue un hombre generoso, cabal, con cuya jefatura en la corresponsalía arequipeña de La Prensa, aprendí el periodismo y a ser periodista con obligaciones frente a la sociedad y con el solo compromiso de practicar la verdad sobre todas las cosas.

Hubiera recordado, además, que en el lejano abril en que nos conocimos, Lozada no me pidió exhibir mis documentos personales donde aparecían como antecedentes policiales en grandes letras las palabras “SÍ TIENE”.

Eran el recuerdo por mi actuación durante la huelga del Colegio Nacional de la Independencia Americana, en 1950, que motivó durante varios años abundantes detenciones por la policía de la dictadura de Odría.

Puedo escribir los versos más tristes…

Hubiera recordado también, que Samuel Lozada era un amante de la cultura, que no solo cultivaba sino impulsaba y que por ello creó y financió el Museo de Arte Contemporáneo que tiene como sede la hermosa residencia que fue la casa de los gerentes de la Peruvian Corporation, constructora de los ferrocarriles del sur del Perú.

Pasión por la cultura
 

Como conocía que yo también cultivaba la literatura, me invitó una noche a su casa, adonde solo concurrían escasísimos amigos y le agradecí la deferencia y él, con aires de misterio me preguntó si conocía a Hudson Valdivia y ante mi respuesta afirmativa me dijo:

–Esta noche va a estar en mi casa. Lo haremos recitar.

Hudson había sido mi condiscípulo en el Colegio Nacional de la Independencia Americana, aunque en diferentes año y sección por lo que no llegamos a anudar una amistad cercana ni frecuente.

Muchos años después, cuando trabajaba en el diario Expreso con sede en el jirón Ica, en pleno centro de Lima, volví a verme con Hudson y lo vi muy maltratado.

Por esos días, el director del periódico, Guillermo Cortez Núñez, lo invitó a visitarnos. Lo invitó a comer y ambos regresaron alrededor de las diez u once de la noche a la redacción y Hudson recitó el Poema Veinte de Neruda, que me trajo al recuerdo la noche que pasamos en la casa de Samuel Lozada, en el residencial barrio de Selva Alegre.

Periodistas Lozada y Carlos Meneses (en el centro) 
 

Lozada puso dos botellas de whisky y agua sobre una mesita de centro en una suerte de apartado del salón de su casa y nos sentamos junto al declamador, que dijo con sinceridad, “déjenme tomar un trago antes de ponerme a actuar” y estalló en una risa que nos contagió a todos, unas diez personas, todos hombres, que esperábamos la voz de Hudson.

En un momento dado, Lozada bajó la brillantez de las luces y vimos la imagen de Hudson levantarse de su asiento, encorvarse, salir al centro del círculo, y comenzar a declamar con un dramatismo estremecedor los Heraldos Negros de César Vallejo.

Apagaba y levantaba la voz mientras declamaba los versos y nos quedamos callados, como si asistiéramos a una ceremonia de solemnidad que reclamaba silencio.

Cuando terminó, demoramos un poco en aplaudirlo, como si no quisiéramos romper la solemnidad de aquel momento y luego, casi sin pausa, con solo los brazos estirados como si nos pidiera nuevamente silencio, comenzó con “puedo escribir los versos más tristes esta noche…”, el Poema 20 de Pablo Neruda.

Una serenata en Yanahuara

En otra ocasión, conocedor de que tocaba el clarinete, Samuel Lozada me comunicó que él tocaba el acordeón y me preguntó ¿cuándo tocamos algo juntos? Le respondí que cuando él lo quisiera y una noche, con aire de complicidad, me preguntó si podría acompañarlo a dar una serenata.

En un acto cultural en la Municipalidad de Arequipa
 

–Usted con el clarinete yo con mi acordeón –me dijo sonriente.

Y esa noche nos llevó en su automóvil a Oswaldo Cuadros, también periodista de la corresponsalía, y a mí, a Yanahuara. Tocamos algunas piezas frente a una señorial casa de la primera cuadra de la avenida del Ejército.

Nadie salió a ninguna ventana ni encendió ninguna luz ante esa serenata, pero él me dijo con aire cómplice:

–Nos escuchaban detrás de las ventanas…

Nunca nos tuteamos, a pesar de los años que pasamos en la corresponsalía primero y luego en numerosas ocasiones en que nos encontramos en la ciudad en que vivíamos.

Una vez, José Mujica Málaga, redactor principal de La Prensa en Lima, quien se encontraba en Arequipa para reforzar al personal de la corresponsalía durante graves incidentes políticos que derivaron en un paro general, le dijo:

–Samuel, has implantado aquí un trato de respeto. Tratas a todos como señor, y te corresponden con el mismo respeto… En cambio, en Lima, todos se tratan como si se hubieran criado juntos toda la vida.

“Un libro… un libro…”

Cuando estuve en Arequipa como editor de la edición regional del diario La República, en 1997-98, le pedí a Samuel Lozada que leyera unos originales de un libro que pensaba publicar y aceptó muy gustoso.

Comienzos periodísticos en El Deber (primero de la izquierda)
 

Así, me obsequió lo que no llamó prólogo, sino “manifestación”, que comenzaba: “Esta novela no requiere presentación; se basta, realmente, por sí misma, por sus propios valores”.

Luego expresa su opinión de que la novela, la primera que escribí y publiqué, “se inscribe dentro de lo que se denomina el ‘realismo mágico’, aunque no renuncia, en algunos casos, a la ficción pura o a un ajuste estricto de la realidad cotidiana, todo lo que le otorga variados y singulares méritos”.

Esto escribía Samuel Lozada en enero de 1998 y el libro, El hombre que se fue, apareció en marzo. Cuando le llevé un volumen, aún fresco, se lo pegó al pecho y exclamó:

–¡Un libro! ¡Un libro!

Me dio la impresión de que consideraba que ese libro era suyo, de ahí su cariñosa expresión.

–Ahora le toca a usted, doctor –le dije al agradecerle una vez más los generosos términos de su “manifestación”.

Pero no sé si en su prolongada existencia, llegó a publicar algún libro.

Con el autor luego de la presentación de un libro
 

Ese fue el Samuel Lozada que conocí y a quien visité en su estudio de la calle Jerusalén cuantas veces estuve en Arequipa en los años siguientes.

En mayo de 2017, luego de una entrevista que le hice al historiador Eusebio Quiroz Paz Soldán, en su domicilio, hablamos de Samuel Lozada.

Me dijo que Lozada parecía estar enfermo, pues no aparecía ya por su estudio y me hizo prometer que lo llamaría.

–Claro que sí, –le dije a Eusebio– yo también tengo deseos de verlo.

Llamé a su estudio y me dijeron que el doctor no atendía. Le dije a la secretaria que era su amigo y que deseaba saber del doctor. Me respondió que le daría mis saludos.

Recibe pintura para el Museo de Arte Contemporáneo
 

Lozada estuvo casado con una ciudadana argentina que le dio tres hijos: Pedro Luis, María Elena y Diego. Enviudó y no volvió a casarse. Se dedicó, según supe, a su estudio y a sus actividades culturales.

Me quedé con los deseos de saludarlo y estrechar su mano. Un día de agosto de 2020, convaleciente del covid, me enteré de su fallecimiento. Y me dolió como si hubiera perdido a un hermano y quise escribir algo sobre él, pero no pude.

Los efectos de la convalecencia del covid se hacían sentir durante esos días, cuando me parecía estar con el cerebro y el espíritu adormecidos, víctimas de una apatía generalizada.

Escribo estas líneas en abril de 2021, porque me obligué a no permitir más postergaciones y verdad, Samuel, permíteme ahora el tú, me parece recordar tu imagen siempre cordial, lista a la sonrisa y expresarte lo que debí hacer cuando se produjo tu desaparición.

Debo hacerlo ahora, aunque no haya en estos días ninguna fecha para evocar tu desaparición, salvo el hecho de que nos conocimos en la quincena del abril de 1953 -¡solo hace 68 años!- cuando me diste la primera misión periodística y mi primera credencial como hombre de prensa.

Por aquello y otras causas, gracias Samuel.

 

(Imágenes de archivo del autor, Click.com.pe, talavera-ballón.com, La República e Internet)

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domingo, 11 de abril de 2021

Voté por el Perú con mis contemporáneos

A diferencia de otros lugares,
en el Bentín Primaria del Rímac
todo se cumplió en sus plazos

 

En mi lugar de votación hubo profusión
de sillas de ruedas y acompañantes


Por Luis Eduardo Podestá

Me imagino que cada uno de los ciudadanos que concurrimos a votar de ocho a nueve de la mañana, percibimos la misma sensación de sentirnos acompañados por sus contemporáneos en las colas previas a la mesa de sufragio.

                                           Cumplir con el derecho de elegir
 

Porque, como usted recordará, esta fue la primera vez que el Poder Electoral asignó mesas especiales para los ciudadanos de la tercera edad -entre ocho y nueve de la mañana- y clasificó a los demás electores de acuerdo con el último dígito de su documento de identidad.

Así, los electores de tercera (y hasta cuarta edad) debimos concurrir entre siete y nueve a ejercer nuestro derecho -porque ya no es una obligación- a elegir a los gobernantes que deseamos colocar en el Palacio de Pizarro y en el Congreso, así como a los representantes en el Parlamento Andino. 

Nosotros, mi hijo Pavel y yo llegamos puntualmente porque 15 minutos antes, Gonzalo, el segundo de mis descendientes, nos vino a recoger para llevarnos al local de la Primaria del Colegio Nacional Ricardo Bentín del Rímac, para que llegáramos ni muy temprano ni muy tarde, a cumplir nuestro derecho cívico.

                                   Comprobando los documentos


Pude comprobar -para envidia de otros miles de ciudadanos de otras jurisdicciones- que nuestras mesas ya estaban en funciones desde las siete de la mañana.

Cuando volví a mi casa y vi los informes en la televisión comprobé que no todo era color de rosas en otros lugares de Lima y del país donde habían dado las diez y los miembros de mesa brillaban por su ausencia.

Nos ahorraron una caminata

Coincidentemente, un elector en silla de ruedas que me antecedía en la cola de una cuadra y luego en el interior del local de Primaria del colegio Bentín, había gestionado y obtenido su traslado pues antes le tocaba votar en el más alejado pabellón d la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

                                   En la cámara secreta
 

Lo mismo había hecho yo para evitarme la caminata (andador incluido para aliviar la artrosis) de unos dos kilómetros entre la puerta principal de la UNI y el pabellón 20, segundo piso donde me tocó votar por el Congreso que Vizcarra disolvió, ¿recuerda? 

Mi vecino se lamentó de que aquella vez, a pesar de la mala salud de sus piernas, tuvo que subir, padeciendo cada escalón, los tres pisos del edificio donde le tocó votar.

En mi caso, le recordé a mi hijo Pavel que me acompañaba, los miembros de la mesa de votación tuvieron la gentileza de bajar desde el segundo piso donde atendían, al primero, cuando se enteraron de que mi rodilla izquierda me hubiera causado padecimientos que ellos me ahorraron.

                                              En la puerta del aula de votación
 

No fue el caso, repito, de mi vecino de ayer. Alguien le dijo que hubiera comunicado sus dolencias a los miembros de su mesa, para que estos cumplieran la obligación, así, la obligación, de darle las facilidades que requería. Bueno, eso ya pertenece al pasado.

Elección de enmascarados

A diferencia de otras ocasiones en que me tocó cumplir este derecho, esta vez todos estábamos enmascarados, de modo que hubiera resultado difícil identificar a algún conocido.

Aunque muchos se cubrían nariz y boca con las consabidas mascarillas anticovid-29, muchos, además, llevaban lo que llaman protector facial, que cubre todo el rostro con una mica ajustable con elásticos que rodean la cabeza, aunque un miembro de la ONPE dijo que este objeto no era obligatorio.

Por lo demás, se adoptaban todas las precauciones exigidas para protegernos del coronavirus. Al entrar, a uno le medían la temperatura y si estaba fuera de los límites normales le pedían sentarse y esperar a que se nivelara su ansiedad o los efectos del calor.


                                  Los de tercera edad acuden a votar


También le echaban un chorrito de alcohol en las manos, algo que también hacían con su DNI, que dicho sea de paso, no se lo entregaban de mano a mano, sino lo ponían en una cajita, de donde lo invitaban a recogerlo una vez que cumpliera con el acto electoral.

Que fueron unas elecciones fuera de lo común, lo fueron. Y además, porque entre los 18 candidatos que buscan ubicarse en el sillón de Pizarro, hay extremistas como nunca: desde los que disimulan su simpatía por el terrorismo hasta los que abiertamente representan lo más cavernario del fanatismo religioso.

Solo queda esperar que los electores hayan depositado su voto por alguien cuyas convicciones políticas estén lejos de la corrupción, del maltrato a los derechos ciudadanos y sepa que es un servidor del Estado y no se sirva de él para propósitos malsanos.

(Imágenes de Pavel Podestá Cuadros)

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sábado, 10 de abril de 2021

UNI fabrica tela anticovid-19

 Laboratorio norteamericano
valida tela inventada
por científicos peruanos

 

Contiene partículas que desactivan
los coronavirus hasta en un 99%

 

Nota del editor – El siguiente es un despacho de la agencia peruana de noticias Andina, reproducida en el diario oficial El Peruano ayer y constituye, a juicio nuestro, un importante paso en la lucha contra la pandemia de coronavirus y un estímulo para la investigación en el Perú.


Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) ha fabricado una tela que permite desactivar hasta el 99% de los virus del covid-19, incluso después de someterse a más de 20 lavadas.

                                  Examinan la tela anticovid-19
 

Por ello, sus creadores estiman que su investigación contribuirá a reducir significativamente el riesgo de contagio de la enfermedad.

“Las propiedades de la tela han sido validadas por el Laboratorio Nelson Labs, de los Estados Unidos”, informó el jefe del proyecto, doctor José Luis Solís en una entrevista en Andina Canal Online.

El investigador explicó que previamente se había comprobado su efectividad contra bacterias, pero que posteriormente, las muestras enviadas a EE. UU.  confirmaron su propiedad antivirus.

 

                                   El equipo creador de la tela

Telas fabricadas en el Perú

El proyecto nació a inicios de la pandemia y recibió dos financiamientos por parte del Concytec, así como el apoyo de la UNI y de la empresa textil San Jacinto S.A.

Para su desarrollo se fabricaron 300 metros de tela usando dos materiales: el algodón y el poliéster al 65%.

En una primera etapa, ambas telas fueron sometidas a bacterias y soportaron más de 20 lavadas.  Los resultados fueron alentadores. "No usamos maquinaria adicional a la industria textil (para la fabricación)", explicó Solís.

                                  Para ropa de trabajo médico
 

Para comprobar sus propiedades contra los virus, se enviaron seis piezas de tela poliéster al 65% con algodón.

El material fabricado en el Perú pasó las pruebas del laboratorio estadounidense, especialista en el desarrollo de test virucidas, que incluyen virus como el del coronavirus humano, que se basa en los estándares ASTM E 1052 y ASTM E 1053, según su sitio web.

Las pruebas se realizaron a piezas de tela con y sin nanopartículas de óxido de cobre. También se hicieron tres réplicas para corroborar estos resultados alentadores.

Prevención del covid-19

El investigador de la UNI aseguró que se espera llegar al mercado nacional para sumarse a la lucha contra la pandemia del covid-19. La tela podría ser empleada en los uniformes médicos y en indumentaria especial de prevención como son los mamelucos. 

                                  Le aplicaron partículas de cobre
 

Los estudios precisan que las nanopartículas de óxido de cobre representan el 1% del peso de la tela, por lo que será cómoda para el personal de salud o las personas que acuden presencialmente a su centro laboral.

"Si lo queremos usar en mascarillas tenemos que hacer pruebas adicionales sobre desprendimiento de nanopartículas", dijo Solís.

Por otro lado, refirió que esperaban esta confirmación para realizar un “nuevo escalamiento” de 500 metros de tela anticovid, que se concretará próximamente.

                                  Milagro de laboratorio en la UNI
 

"Tenemos que buscar prendas que tengan un valor agregado y este es un primer logro que posiblemente salga al mercado. Es una demostración que la investigación y el desarrollo dan fruto", agregó.

También agradeció el financiamiento de 400,000 soles otorgados por el Concytec para el desarrollo del proyecto científico y el apoyo de la empresa privada que invirtió más de 8,000 dólares en la prueba a cargo del laboratorio estadounidense.

(Imágenes captura de video de Andina)

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lunes, 5 de abril de 2021

Segunda dosis Pfizer, sin secuelas

Un testimonio personal sobre
una acción anticovid-19 que
muestra buena organización

 

He esperado disciplinadamente tres días, antes de contarle que luego de que me fuera aplicada la segunda dosis de la vacuna Pfizer, no he experimentado ninguna reacción adversa y ayer domingo, antes de tomar mi ducha diaria, retiré el algodoncito que marcaba el lugar de aquella operación en mi hombro izquierdo.

                                                    Breve espera
 

Como estaba previsto, concurrí el sábado al centro de vacunación de Miller -así llamado- instalado por EsSalud en la playa de estacionamiento del hospital Rebagliati, donde fue posible apreciar, una meticulosa organización.

Los vehículos particulares que llevaban a pacientes -en mi caso, transportado por mi hijo Gonzalo Podestá Cuadros-, pudieron ingresar hasta donde estaba señalada la vía de ingreso al centro de vacunación propiamente dicho y luego se retiraban hasta que el acompañante del paciente llamara al concluir la operación.

No existía la congestión de hacía 21 días -tres semanas exactas- cuando se nos aplicó la primera dosis, a varios miles de ciudadanos de la tercera (y cuarta) edad, de la que soy entusiasta militante.

                                        Extrayendo la dosis de vacuna
 

Luego de firmar una declaración me orientaron a la gigantesca sala de espera donde otros aspirantes a la vacunación aguardaban su turno.

Pfizer con 100 % de eficacia

Le tocó a Carmen, una enfermera de EsSalud, inocularme la segunda dosis, mientras comentaba que cada frasquito contenía vacuna suficiente para seis pacientes. Ella midió cuidadosamente la cantidad en la hipodérmica que utilizó, me descubrió el hombro izquierdo, dio el pinchazo y eso fue todo.

                                        Carmen aplica el pinchazo salvador

La Pfizer, según he leído en una información de sus fabricantes, tiene una eficacia de 94.7 % en el grupo de personas de 65 años o más, y en el grupo de 75 años o más, la eficacia es del 100%.

Tanto mi familia como yo experimentamos el sábado, esa apacible tranquilidad que es posible percibir frente a la seguridad de que si por cualquier razón imprevista el virus ataca mi organismo, este ya ha organizado sus defensas y la enfermedad subirá a un nivel en que no será mortal.

                                       El deber cumplido con uno mismo
 

Como dije en la primera nota que escribí sobre este tema, si me hubieran aplicado la vacuna china de Sinopharm, la habría recibido gustoso porque con leves diferencias, la eficiencia frente al virus es efectiva.

Ahora que esperamos la vacuna rusa Sputnik V, es necesario reiterar que esta ha demostrado tener una “efectividad del 91.6 % para prevenir el covid-19 sintomático, y 100 % efectiva para prevenir enfermedades graves, según un análisis provisional de los datos del ensayo de fase 3 publicado en la revista médica The Lancet”.

Luis Eduardo Podestá

(Imágenes de Luis Podestá Cuadros)

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lunes, 29 de marzo de 2021

El carguero Even Given fue reflotado

El canal de Suez, vía de paso
entre Asia y Europa, queda
libre al tránsito comercial naval

Presidente egipcio se atribuye el
mérito de haber dado fin a la crisis  


La autoridad del canal de Suez anunció esta mañana que el paso estará abierto por esa vía que conecta Asia y Europa, luego de que las operaciones de desbloquear el gigantesco navío Ever Given, entraran en una fase éxito al lograr que la embarcación fuera movida del lugar donde encalló, informaron medios de prensa.

                                 Libre del barro que lo retenía

La agencia alemana Deutsche Welle (DW) informó que "a primera hora de este lunes (29.03.2021) el portacontenedores Ever Given había logrado ser reflotado, reorientado en 80 por ciento su dirección y alejado de la orilla del Canal de Suez 120 metros".

Se trata del "inicio de la solución al bloqueo en que se encuentra la importante ruta comercial desde el 23 de marzo, luego que una tormenta de arena y viento terminaran encallando el navío, provocando un atasco gigantesco en la ruta que une Asia y Europa", dijo la DW.

                                  Bloqueaba el paso de otros navíos

Añadió que  "finalmente, la Autoridad del Canal de Suez (SCA) anunció cerca de las 16:00 (hora local) que el enorme portacontenedores ya estaba flotando, por lo que se reanuda el tráfico en esta estratégica vía marítima". 

"El almirante Osama Rabie, presidente de la Autoridad del Canal de Suez, proclamó la reanudación del tráfico de navegación en el canal", dijo la DW que cito un comunicado de prensa de la SCA.

                                  Vista aérea: Cruzado en el Canal

Hay más de 400 navíos que esperan cruzar el Canal de Suez y tendrán que esperar su turno, porque la autoridad ha previsto que el desbloqueo de la vía tardará unos tres días más.

Por su parte, la cadena Sadaa al-Balad de Egipto, apuntó que según el almirante Osama Rabie, "se necesitarán alrededor de tres días y medio" para que todos los buques varados puedan cruzar el canal.

                                  Navíos varados esperarán tres días

La DW refirió, asimismo, que "el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, afirmó que los egipcios han conseguido poner fin a la crisis del portacontenedores Ever Given, antes de que el problema estuviera completamente solucionado".

"Hoy los egipcios han logrado poner fin a la crisis del carguero bloqueado en el Canal de Suez a pesar de la tremenda complejidad técnica que rodeó este proceso por todos lados", afirmó el presidente a través de su página oficial de Facebook, dijo la agencia alemana.

La DW afirmó finalmente que las declaraciones de Abdelfatah al Sisi, son "las primeras durante esta crisis, (y) llegan después de que la autoridad gestora del canal anunciara a primera hora del lunes que se había logrado reflotar la gran embarcación".

(Imágenes de Deutsche Welle, BBC News, Antena3)

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sábado, 27 de marzo de 2021

No permiten destrucción del último puente inca

Cuatro comunidades de unen

para reconstruir histórico puente

colgante de Q'eswachaka



Nota del editor - La siguiente es una información de la agencia peruana de noticias Andina, en torno al impacto que han causado entre las comunidades cuzqueñas, los daños originados por la falta de mantenimiento, en la histórica vía de paso, hecha de fibras vegetales en su integridad y declarada Patrimonio Cultural de la Nación. La pandemia de coronavirus, que impactó seriamente a la población del Cusco, afectó también, indirectamente, el mantenimiento del puente, cuya singular estructura fue dañada por las lluvias y el viento. El 15 de abril, pobladores de cuatro comunidades del Cusco, comenzarán a reparar los daños, para impedir que se pierda ese puente, herencia de la ingeniería incaica.   

Por Andina

Pobladores de cuatro comunidades del distrito de Quehue, en la provincia cusqueña de Canas, reconstruirán el puente inca de Q´eswachaka desde el próximo 15 de abril bajo medidas de bioseguridad ante el Covid-19, confirmó la municipalidad de Quehue.

Serán los habitantes de las comunidades Chaupibanda, Choccayhua, Huinchiri y Ccollana Quehue los que se apostarán en los estribos, como lo hacían sus ancestros, para trenzar ichu o paja y hacer este renovado puente declarado Patrimonio Cultural de la Nación.

La reconstrucción comienza el 15 de abril

El alcalde de Quehue, Mario Tacuma Taype, arribó a la ciudad del Cusco para relatar que el colapso de Q’eswachaka preocupó a sus habitantes, pese a que se evaluaba con especialistas de Defensa Civil su estado.

“Nos sentimos preocupados porque el puente es la única herencia que nos han dejado nuestros ancestros y lo vamos a hacer (reparar) con nuestros propios peculios”, sostuvo el burgomaestre.


Entusiastas constructores de la provincia de Canas

Durante su estada en Cusco, Tacuma Taype concurrió a la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo (Gercetur) y aquí les aseguraron que les apoyarían con incentivos para los maestros que reconstruirán Q’eswachaka.

Considerado como el último puente Inca, Q’eswachaka fue renovado en la segunda semana del 2019. Sin embargo, el 2020 no se renovó debido a la inmovilización social obligatoria dispuesta por el Estado de Emergencia Sanitaria debido a la pandemia del covid-19. 

Esta falta de mantenimiento provocó el colapso y derrumbe de la estructura debido a la acción de las intensas lluvias, el sol y el viento.

(Imágenes de Andina)
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viernes, 19 de marzo de 2021

Por qué vacunan en el hombro contra Covid-19

Los científicos recuerdan que
otras vacunas se aplican
oralmente o en la barriga

 

Músculo deltoides es desde
hace años el privilegiado

 

Cuando uno recibe una vacuna contra el covid-19, los médicos han privilegiado el hombro porque buscan “despertar las células T y las células B, que son las que atacan el virus” y se encuentran en los músculos, informa un despacho de la agencia del Reino Unido BBC Mundo.


                              El hombro contiene el músculo privilegiado


“Estas células son como soldados que están en su fuerte, esperando la llamada, y el fuerte en el que se encuentran son principalmente los músculos", explica la agencia, que recoge declaraciones del doctor René Nájera, epidemiólogo y editor del sitio de educación para las vacunas History of Vaccines, del Colegio de Médicos de Filadelfia.

La agencia se preguntó “¿por qué (las vacunas anti covid-19) no van a la vena, como algunos antibióticos con los que se busca un efecto rápido, o en los glúteos, como gran parte de las inyecciones?”.

El doctor Nájera indicó que si la vacuna se inyectara “directo a la sangre, como algunos sueros, no la haría efectiva, debido a que allí no se encuentra la cantidad de células (T y B) que hay en los músculos y el líquido de la sangre podría diluir rápido algunos componentes de la vacuna”.

Recordó que “no todas las vacunas se inyectan en esa área del brazo: la de la polio, por ejemplo, se administra generalmente por la boca mientras en algunos lugares la vacuna de la rabia se pone en la barriga”.

                             Células B (anaranjadas) atacan al virus (en azul) 
 

Informó, asimismo, que “en países como Estados Unidos también han comenzado a probar la vacunación contra la influenza por vía nasal, y otros, como Cuba, han prometido una de igual tipo contra el coronavirus, lo que es un alivio para muchos temerosos de las agujas”.

El privilegiado deltoides

Pero para varias de las vacunas contra el covid-19 “la recomendación es administrarla por ‘vía intramuscular y para ello, a través de los años, el deltoides se ha convertido en el lugar privilegiado”.

Según una descripción científica el deltoides es “un músculo de largo trayecto con origen en tres partes bien diferenciadas: la clavícula, el acromio y la apófisis espinosa de la escápula”.

La misma descripción ofrecida en Wikipedia declara que “se trata de un músculo poligástrico de 7 vientres, de los cuales 4 corresponden a la espina escapular, 1 al acromio y 2 al tercio externo de la clavícula”.

                              Deltoides, el privilegio de tener células T y B
 

Lo cierto y profano es que en el deltoides, nuestro músculo del hombro radican las células T y células B, que se activan con la vacuna y atacan al virus.

Buscando la acción de los anticuerpos

Nájera resaltó, además que “con vacunas como las del covid-19 se busca la presencia abundante de tejido, o músculos, que permitan la activación posterior de los anticuerpos contra la enfermedad”.

"En el músculo hay mucha vascularización, mucha sangre, y eso hace que haya mayor presencia de células inmunes", precisó.

"Esas células son las que pueden recoger la vacuna, ya sea el ARN mensajero en el caso de las vacunas de Moderna o Pfizer o el ADN por medio del adonovirus, en el caso de la de Johnson and Johnson y llevarlas a la célula donde se requieren", explicó.

Añadió que “algo similar ocurre con las vacunas china Sinovac y la rusa Sputnik V, que se administran en varios países de América Latina”.

                             Anticuerpos atacan al virus desde varios frentes 
 

BBC Mundo describe luego que “un estudio publicado en la revista de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. indica que la administración de las dosis en el área del deltoides ‘optimiza la inmunogenicidad (la activación de la respuesta inmune) de la vacuna´ y ‘minimiza las reacciones adversas en el lugar de la inyección’".

La vacuna en las piernas

La revista señala también que “inyectar la vacuna en otras áreas (del cuerpo) sin llegar al músculo hace que la presencia de los anticuerpos en la sangre sea significativamente más baja y lleva a ‘una disminución más rápida de la respuesta de anticuerpos’".

Interrogado acerca de si es posible utilizar otras zonas del cuerpo, como los glúteos o los muslos, el doctor Nájera respondió que “también podrían ser efectivas, dado que son zonas ricas en músculos”.

"A los niños, por ejemplo, las vacunas intramusculares se le suelen poner en las piernas, porque es donde generalmente tienen más tejido", indicó.

Pero precisó que "en los adultos, los glúteos también podrían ser una opción, pero no resulta conveniente porque en ocasiones presentan tejido de grasa, lo cual hace que la vacuna sea menos efectiva".

                                  Todas las vacunas sirven
 

La BBC destacó que “el estudio de la Biblioteca Nacional de Medicina coincide en que, aunque tradicionalmente se pensaba que los glúteos eran un sitio apropiado para la vacunación, las capas de grasa presentes allí en algunas personas no contienen las células apropiadas que son necesarias para iniciar la respuesta inmune”.

"El antígeno también puede tardar más en llegar a la circulación después de haber sido depositado en la grasa, lo que lleva a un retraso en el procesamiento de la respuesta inmunitaria", publicó la revista.

(Imágenes de GettyImages y Science Photo Library difundidas por BBC Mundo)

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