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martes, 27 de febrero de 2018

Una vez más: Diga cerca de…, NO cerca a…

Recomendación dirigida a mis
colegas a quienes quiero tanto y a
los políticos que lo repiten a rabiar

En un rato de ocio de los muchos que tengo actualmente, abrí las páginas del diario El Mundo online de España y me encontré con un titular que me llamó poderosamente la atención.

Decía: “La oposición cerca a Rajoy por las pensiones”

Correcta manera de informar sobre un cerco
Como a cada rato leo en la prensa del Perú la fracesita cerca a, para señalar cercanía de algo o alguien, seguí la lectura y efectivamente, el parlamento había sido cercado por los manifestantes.

No era que la oposición había tenido un acercamiento con Rajoy a causa de las pensiones y los pensionistas.

Recordé que hace tiempo vengo arando en el mar para convencer a mis colegas periodistas -fuente de la historia y del buen decir, según un dogma que debía cumplirse- recurrí al mataburro de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) para que me convenciera de que no había leído mal.

Dicho y hecho. El diario El Mundo había expresado con claridad y rigurosidad gramatical lo que quería comunicar a sus lectores. La oposición había cercado a Rajoy. No estaba cerca de él.

Dice la RAE en sus cuatro acepciones y con varios ejemplos:

“Cerca de…

“1. loc. prepos. En un punto próximo a. Ponte cerca de mí. Vive cerca de la escuela.

“2. loc. prepos. U. para designar la residencia de un ministro en determinada corte extranjera. Embajador cerca de la Santa Sede. Cerca de su majestad católica.

“3. loc. prepos. p. us. acerca de.

“4. loc. adv. Con un complemento de cantidad, casi. Murieron cerca de dos mil hombres.

Cuando consulté sobre “cerca a”, la RAE me respondió tajante: “Aviso: La palabra cerca a no está en el Diccionario”.

Lo habían cercado no estaban cerca de él
 Un fragmento del texto que debe servir de ejemplo para los periodistas que aún dudad entre usar cerca de y usan cerca a es el siguiente:

“Las multitudinarias manifestaciones de pensionistas de la semana pasada en Madrid, donde llegaron a cercar el Congreso, y en el resto de ciudades de España, han provocado una reacción en cadena de las fuerzas políticas”, etc.

En el titular usado por el diario español las grandes letras le quitan la duda a cualquiera, como se ve en las imágenes que acompañan esta nota. Gracias por su atención.

(Imágenes captadas del diario El Mundo de España)

viernes, 24 de noviembre de 2017

¿Usted sabía qué era Google? Yo tampoco

Un espacio sobre el idioma dice
que la palabra se creó en 1930 y
designa al 1 seguido por cien ceros

Recién me entero, como devoto lector de “La palabra del día”, diario espacio en Internet del lingüista argentino Ricardo Soca, de lo que significa la palabra Google.

¡El 1 seguido por cien ceros!
Y es, por decir lo menos, sorprendente, que haya sido creada en 1930 para designar un término matemático, el número 1 seguido por cien ceros.

No es un invento ni una fantasía.

Soca dice en su Palabra del día que “los artífices del popular sitio de búsqueda de la Internet fueron a buscar un nombre para su iniciativa en la historia reciente de la matemática y lo hallaron en la palabra googol, creada en 1930 para designar un número formado por 1 seguido de cien ceros”.

Recuerda que “el matemático estadounidense Edward Kasner pensó que sería bueno contar con un nombre para un número tan grande y le pidió a su sobrino de nueve años que inventara uno”.

Un portal que merece abrirse todos los días
Kasner le dijo al pequeño, según Soca, que esa palabra sería usada por mucha gente. Y “el niño propuso googol”.

“Desde entonces (la palabra googol), fue ampliamente empleado por los matemáticos en todas las lenguas”.

“Kasner contó luego que su sobrino le sugirió más tarde un nombre para un número inimaginablemente más grande: un 1 seguido de un googol de ceros, que se llamaría googleplex”.

Pero ese es otro asunto más complicado e inimaginable, por lo menos para mí, que siempre anduve peleado con las matemáticas.

Pero la Real Academia no reconoce aún la palabra Google ni siquiera como término matemático.

Orientación en la vía de ingreso
Se lo cuento porque hice la consulta correspondiente en el Diccionario español y me respondió: “La palabra google no está en el Diccionario”.

Pero la Wikipedia le da su espacio a la palabra y señala previamente que “Google (pronunciación AFI - gugel) es una compañía principal subsidiaria de la multinacional estadounidense Alphabet Inc.cuya especialización son los productos y servicios relacionados con Internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías”.

Añade que “el principal producto de Google es el motor de búsqueda de contenido en Internet aunque ofrece también otros productos y servicios…”.

Espacio entre los edificios 40 y 43
Eso es lo que diariamente utilizamos cuando nos ubicamos frente a la pantalla de una computadora para enterarnos de las noticias de todo el mundo sin abrir un periódico o examinar un mapa o escuchar música a través de un video YouTube.

La Wiki dice también, entre otras cosas, que Google tiene “más de un millón de servidores y centros de datos presentes en todo el mundo”, por lo que “es capaz de procesar más de 1000 millones de peticiones de búsqueda diarias”.

Y no calla que “la empresa es y ha sido criticada por colaborar con determinados países en la censura de Internet con el afán de expandirse comercialmente en ellos y por la infracción reiterada de derechos de autor”. (Luis Eduardo Podestá).

(Imágenes de La palabra del día y Wikipedia)

viernes, 7 de julio de 2017

La difícil historia de la letra “ñ”

Es orgullo del idioma español,
que la comparte con el quechua,
el aimara y otros idiomas

¿Cómo se originó la letra “ñ” en el idioma español?, se pregunta el portal elcastellano.org en su última versión entregada por internet, y se responde que esa letra, “una de las identidades y motivo de orgullo del idioma español, no ha existido desde siempre”.

Figuró tarde en las máquinas
Para fomentar aún más la intriga, añade que “en latín, la lengua predecesora del español, ni la letra ni su particular sonido existían”.

La versión del portal trae a la memoria el tema tratado en el Hay Festival de Arequipa en diciembre de 2016, la cita de escritores, artistas, filósofos, periodistas y otros estudiosos.

Fue el rey Alfonso X el Sabio, quien ya desde el siglo XIII “emprendió la transformación ortográfica con la que buscaba constituir las primeras reglas del castellano, y decidió usar el símbolo “ñ” como la opción preferente para representar ese sonido”, dijo elcastellano.org.

En Arequipa, la BBC Mundo se interesó e investigó cómo se originó la letra y el sonido peculiar y descubrió que solo comenzó a figurar en 1492, año del descubrimiento de América, en la primera gramática española de Antonio Nebrija.

La ñ estaba reñida con algunas máquinas de escribir, la mayoría construidas por empresas inglesas y norteamericanas para el idioma inglés.

Aún algunos teclados se resisten a colocarla
También las computadoras llegaban a nosotros sin la ñ hasta que esta letra, una n con su vírgula encima, se ganó su lugar y hoy la traen todos los teclados que se venden para los que hablamos y escribimos en español.

La nn de remplazo

No siempre fue así, y recuerdo que durante el tiempo que trabajé como redactor en español de la Associated Press (AP) en Lima, debíamos hacer la n -mi colega Teófilo Caso y yo- tecleando dos veces la letra n, un recurso ideado para cumplir con los requisitos del idioma.

En 1991, la entonces Comunidad Económica Europea propuso comercializar teclados sin la letra ñ, una iniciativa rechazada por políticos e intelectuales hispanohablantes, entre ellos, Gabriel García Márquez.

Reclamó en nombre de América latina 
“La eñe es un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos", dijo el premio Nobel de Literatura colombiano

"El problema es que el inglés es la lengua dominante y no tiene ni esa letra ni ese fonema, y todo lo que no tenga el inglés parece extraño en el mundo", dice el profesor Julio Calvo de la universidad de la Universidad de Valencia a la  BBC Mundo.

Recursos para remplazarla

Elcastellano.org señala que “el sonido debía expresarse de la forma más apropiada, por lo cual los escribanos crearon varias maneras de calcar ese sonido en los textos. Durante el siglo IX, nacieron tres diferentes modos de representar el sonido de la ‘eñe’.

Describe que la ñ se hacía “con una doble ‘n’ (‘nn’) como en la palabra ‘anno’ (año), que los periodistas de la AP hacíamos, con un ‘gn’ como en la palabra ‘lignu’ (leño) y con un ‘n’ seguido de la vocal i como en la palabra ‘Hispania’ (España)”.

El portal confiesa que “las tres variaciones fueron luego utilizadas en los textos, lo que llevó a generar una confusión”.

Alfonso X el Sabio: reforma del idioma
“A su vez, los copistas que se inclinaban por ‘nn’, cambiaron su transcripción y empezaron a colocar una vírgula (pequeña raya) encima, la cual conforma la contemporánea ‘ñ’”, refiere.

Trae a colación una declaración del profesor Gómez Asencio, de la Universidad de Salamanca, quien recuerda que “este nuevo método permitió ‘ahorrar pergamino y facilitar el duro trabajo de los monjes escribanos’. Por esta razón era muy común la utilización de abreviaturas en esa época”.

Indica luego que “también otras lenguas románicas tomaron su propia variación para simbolizar el sonido. El francés y el italiano se inclinaron por la ‘gn’ (‘Spagna’, ‘Pologne’), el portugués tomó la ‘nh’ (‘Espanha’) mientras que el catalán eligió la ‘ny’ (‘Espanya’, ‘Catalunya’)”.

Mil años atrás

Por su lado, la BBC Mundo informa que “la ñ no entró en el diccionario de la Real Academia Española hasta 1803. Pero el origen de esta letra, genuinamente española, se remonta a casi 1.000 años atrás”.

Los monjes copistas la veían negra
Corrobora que “en latín, ni la letra ni el sonido correspondiente a la eñe existían”.

Pero que “a medida que el latín evolucionó y empezaron a surgir las lenguas románicas, como el castellano, el francés o el italiano, apareció este sonido nasal (el aire sale por la nariz) palatal (al pronunciarlo el dorso de la lengua se apoya contra el paladar) que identificamos como "eñe".

La BBC coincide también en los recursos para remplazar a la ñ, en tres formas: Con una doble n (nn) para canna (caña), anno (año), donna (doña), etc. Con gn lignu (leño), agnus (cordero), y con "n" seguido de la vocal i para, ejemplo, Hispania (España), vinia (viña).

"En un mismo texto podíamos encontrar las tres variaciones fonéticas de la eñe, según la procedencia del copista. No había una norma generalizada", le dice José J. Gómez Asencio, catedrático de la lengua española en la Universidad de Salamanca, a BBC Mundo.

También en el quechua y aimara

Algo más: Hay varios idiomas, entre ellos el quechua y el aimara, estrictamente peruanos, que usan la ñ.

El portal elespañol.org lo confirma: “En América Latina la ‘eñe’ se encuentra en lenguas indígenas como el guaraní, el mixteco, el aimara, el quechua, el zapoteco, el mapuche y el otomí”.

“En España están el gallego y el asturiano (bable). Esto, según el profesor Julio Calvo, de la Universidad de Valencia, debido a que los indígenas tomaron la ‘ñ’ de los conquistadores españoles que llegaron al continente, pues muchas de las lenguas amerindias no contaban en el siglo XVI con escritura propia”, recalca.

(Imágenes de GettyImages y BBC Mundo, Thinkstock)

martes, 11 de abril de 2017

Una vez más: Usa bien ese “al interior”

Se puede utilizar
solo cuando existe
sentido de movimiento

Una vez más, vuelvo sobre lo mismo, esta vez -como las anteriores- de la mano del lingüista argentino Ricardo Soca, en torno a la plaga del lenguaje en que se ha convertido usar a diestra y siniestra en periódicos, la televisión y en la boca de políticos y de quienes no lo son “al interior” cuando lo correcto es  “en el interior”.

Ricardo Soca: Buenos consejos
La plaga, según la historia reciente, se inició en medios de comunicación colombianos -que se precian del buen uso del lenguaje- y se extendió en el Perú, gracias a locutores y conductores de nuestra culta televisión que encontraron en ese giro un nuevo juguete.

Como suele ocurrir con todas las plagas -otra fue y existe aún, la del “dequeísmo” y el consiguiente “queísmo” tan populares- el “al interior” rebotó en periódicos, radios y curules parlamentarias. Se convirtió en ley.

En una de sus más recientes Píldoras Gramaticales, un lector de Soca nos culpa a los periodistas de la paternidad, o por lo menos, de la alimentación de ese engendro.

Título y texto se contradicen
El lector pregunta: “Los periodistas utilizan expresiones como esta: "Al interior del bus mataron a una persona". Yo pienso que deberían decir: "En el bus o dentro del bus mataron a una persona".

La respuesta de Soca fue sin demora: “Cuando no existe sentido de movimiento o dirección, debe emplearse en el interior. En el interior del bus mataron a una persona. En cambio: Se dirigió al interior del bus”.

Eso es lo que hemos venido proclamando y pregonando, pero… Ojalá que la semana santa que sirva de tiempo de reflexión para que ese ya largo sacrilegio sea remplazado por la corrección que recomienda don Ricardo.

(Imágenes de archivo)

martes, 21 de febrero de 2017

Lección gramatical para Keiko

Dijo “que” cuando correspondía
“de que” en reciente rabieta
que comenta el decano

Es cierto y normal que las dudas que tormentosas crecen en torno al dequeísmo y el queísmo –nacidos de la duda de su utilización– afectan a la clase política por doquier por ser ella la que se manda ante micrófonos de todos los colores para hacer conocer su posición.

El decano le corrige falla gramatical
Lo que es ciertamente inusual es que una excandidata presidencial llamada Keiko haga mal uso de esta figura gramatical, luego de haber estudiado en costosos –para el pueblo peruano– colegios y universidades del exterior.

Como usted sabe “dequeísmo es un concepto que se usa en la gramática para nombrar a la utilización incorrecta de la expresión ‘de que’”.

También es inusual que un periódico corrija nada menos que en nota editorial al declarante. Por lo general, pone entre comillas lo que dijo y entre paréntesis el socorrido (sic) que significa que es textual el entrecomillado.

Ahora, para expresar que la hija del exdictador preso por delitos contra la humanidad y corrupción, se equivocó al enviar su mensaje en la red, el diario El Comercio reproduce hoy la frase del conflicto.

¿Perdimos nuestra plata mandándola a estudiar?
Dice el diario: “Ante ello, sin embargo, la ex candidata presidencial escribió días atrás en su cuenta de Twitter: ‘Basta de cortinas de humo sin fundamento y acusaciones falsas al fujimorismo para tapar Odebrecht’. Y también: ‘Mientras tanto crecen los rumores [de] que lejos de aquí, el señor Toledo y sus ministros de entonces están armando el muñeco’”.

Tuvo la gentileza de poner entre corchetes el que que le faltó a Keiko. El resto del texto, por lo demás, es una lavada de cabeza a la hija del exdictador por calificar como “cortina de humo” las investigaciones que lleva adelante el Ministerio Público sobre sus hermanos por presunto lavado de activos.

Keiko, ¿hemos perdido nuestra plata en tu educación?

(Imágenes de El Comercio)

jueves, 23 de junio de 2016

La plaga “al interior” se extiende

Una consulta desde
Colombia es absuelta
por lingüista argentino

Al parecer, la plaga de decir y escribir “al interior” en lugar del correcto “en el interior” sigue desatada y también ha invadido Colombia, un país caracterizado por su buen hablar, de donde se hizo una consulta al lingüista argentino Ricardo Soca.

La plaga se ha extendido a Colombia
Como ocurrió la vez anterior, la respuesta del académico argentino fue inmediata a través de su sección Píldoras gramaticales en su habitual La palabra del día de Internet.

La consulta fue: En Colombia se volvió habitual expresar que algo está ocurriendo dentro de un lugar utilizando la contracción 'al', así: "Al interior del Palacio de Justicia se encontraron unos documentos". Lo correcto es: "En el interior del Palacio de Justicia se encontraron unos documentos". ¿Estoy equivocada?

Y la Respuesta:​ Si se trata de ubicarse sin movimiento, lo adecuado es usar la preposición 'en': Se encuentra en el interior del Palacio de Justicia.

En un anterior post de Podestá te cuenta (www.podestaprensa.com), colgado el lunes 21 de diciembre de 2015 insistíamos en esa plaga y recomendábamos “No diga ‘al interior’ sino ‘en el interior’”, pero la ola sigue adelante en los medios de comunicación y sobre todo perpetrada por locutores o periodistas que informan “en directo”.

No es "al interior", coleguitas, sino "en el interior"
Vale repetir la recomendación y las explicaciones de Ricardo Soca, una autoridad en manejo del lenguaje. En esa ocasión publicamos:

“Como se ve, aplicar “al interior” con cualquier motivo se ha convertido en una plaga idiomática, sobre todo en los informativos de la televisión, de la radio y en los discursos políticos, para citar solo los más frecuentes.

“Felizmente, para señalarlo en forma inapelable, ha venido en nuestro auxilio el académico argentino Ricardo Soca, quien nos obsequia en las redes enseñanzas contenidas en sus páginas denominadas La palabra del día y La página del idioma español en que absuelve consultas de decenas de personas interesadas en hablar y escribir correctamente.

“Precisamente, hace unos día, alguien le preguntó: ¿Cuál es la forma correcta: ‘asaltaban al interior del bus’, o ‘asaltaban en el interior del bus?’.


Ricardo Soca responde consulta colombiana
“La respuesta no se hizo esperar. Don Ricardo respondió: ‘Asaltaban en el interior del bus. No es aconsejable la construcción ‘al interior de’ cuando no está presente el verbo de movimiento. Por ejemplo: ‘vamos todos al interior de la casa’, pero ‘estamos todos en el interior de la casa’.

Es nuestro deseo que, una vez más, esta recomendación no caiga en saco roto. Gracias por su atención.

(Imágenes de archivo)

sábado, 2 de enero de 2016

Les dije que no lo dijeran

Insisten en escribir “al interior”
y cometen pecado gramatical

Poco antes de finalizar el año 2015, me permití hacer una recomendación muy amistosa y sin fines de lucro (¡ja ja ja!) a algunos colegas periodistas, sobre todo de la televisión y con relativa frecuencia de los diarios, acerca del mal uso de la frase “al interior” para remplazar el gramaticalmente correcto “en el interior”.

En el "lead" está bien y no en el titular (¿?)
Pues bien, he descubierto otro gran titular en un periódico que quiero mucho por lo cual me guardo el nombre –aunque parezca una maniobra inútil–, donde se lee con todas sus letras la incorrección de “al interior” en lugar de “en el interior". Lo peor es que en el "lead" se lee correctamente la construcción que debió extenderse a corregir el titular. ¿O no?

Cuando me permití con su venia, señalar esta masiva incorrección, tenía en mi auxilio al lexicógrafo y académico argentino Ricardo Soca, quien difunde cotidianamente enseñanzas y correcciones sobre el idioma que usamos, en sus páginas denominadas La palabra del día y La página del idioma español a través de las cuales absuelve consultas de decenas de personas interesadas en hablar y escribir correctamente.

Para afianzar mi llamado, decía entonces que “no solo los periodistas, que tienen la obligación de guardar la debida corrección en el lenguaje porque difunden esa incorrección a diestra y siniestra y –a veces lamentablemente– sirven de modelo al hablar de las personas, sino numerosos políticos de alcurnia, que utilizan esos términos incorrectamente”.

Recurrimos a un académico de alta talla: Ricardo Soca
Dice don Ricardo: “Existe corrupción al interior del ministerio tal…” o “La policía lo encontró al interior de su domicilio”, cuando la forma correcta debe ser en estas oraciones “Existe corrupción en el interior del ministerio tal”…o “La policía lo encontró en el interior de su domicilio”.

Ricardo Soca respondía a una persona que le preguntó: ¿Cuál es la forma correcta: "asaltaban al interior del bus", o "asaltaban en el interior del bus?”.

La respuesta no se hizo esperar. Don Ricardo respondió: “​Asaltaban en el interior del bus. No es aconsejable la construcción ‘al interior de’ cuando no está presente el verbo de movimiento. Por ejemplo: ‘vamos todos al interior de la casa’, pero ‘estamos todos en el interior de la casa’”.

Aplicar “al interior” con cualquier motivo se ha convertido en una plaga idiomática, sobre todo en los informativos de la televisión, de la radio y en los discursos políticos, para citar solo los más frecuentes.

Espero, una vez más, que esta brevísima y cordial llamada de atención sirva de algo a los colegas que la lean y a los que pronuncian discursos, más aún cuando nos hallamos ante la expectativa de millones de palabras de políticos, candidatos o no, con motivo de la campaña electoral que se nos viene encima.


lunes, 21 de diciembre de 2015

No diga ‘al interior’ sino ‘en el interior’

Decir “al interior” a diestra
y siniestra se ha convertido
en una plaga idiomática

No solo los periodistas, que tienen la obligación de guardar la debida corrección en el lenguaje porque lo difunden a diestra y siniestra y –a veces lamentablemente– sirven de modelo al hablar de las personas, sino numerosos políticos de alcurnia, utilizan esos términos incorrectamente.

Lo correcto debió ser "en el interior"
Dicen y escriben con “al interior” cuando debieran decir “en el interior”, según los casos.

“Existe corrupción al interior del ministerio tal…” o “La policía lo encontró al interior de su domicilio”, cuando la forma correcta debe ser en estas oraciones “Existe corrupción en el interior del ministerio tal”…o “La policía lo encontró en el interior de su domicilio”.

Como se ve, aplicar “al interior” con cualquier motivo se ha convertido en una plaga idiomática, sobre todo en los informativos de la televisión, de la radio y en los discursos políticos, para citar solo los más frecuentes.

Felizmente, para señalarlo en forma inapelable, ha venido en nuestro auxilio el académico argentino Ricardo Soca, quien nos obsequia en las redes enseñanzas contenidas en sus páginas denominadas La palabra del día y La página del idioma español en que absuelve consultas de decenas de personas interesadas en hablar y escribir correctamente.

Precisamente, hace unos día, alguien le preguntó: ¿Cuál es la forma correcta: "asaltaban al interior del bus", o "asaltaban en el interior del bus?”.

La respuesta no se hizo esperar. Don Ricardo respondió: “​Asaltaban en el interior del bus. No es aconsejable la construcción ‘al interior de’ cuando no está presente el verbo de movimiento. Por ejemplo: ‘vamos todos al interior de la casa’, pero ‘estamos todos en el interior de la casa’”.

Espero que esta brevísima y cordial llamada de atención sirva de algo a los colegas que la lean y a los que pronuncian discursos, más aún cuando nos hallamos a la espera de miles de millones de palabras de políticos, candidatos o no, con motivo de la próxima campaña electoral.


domingo, 2 de agosto de 2015

No “hubieron”, congresista, diga “hubo”

A Carlos Bruce se le escapó
el horrible “hubieron” en
plena entrevista de la TV

Quién lo hubiera creído, pero como dicen al mejor cazador se le va la paloma o al mejor congresista se le escapa la gramática, que fue lo que le ocurrió en una reciente entrevista en un canal de televisión al congresista Carlos Bruce, quien dijo a toda voz que “hubieron" muchos asuntos que atender o algo parecido.

No "hubieron" muchas personas, congresista
Felizmente estuvo a su lado el periodista también congresista Luis Iberico que aludiendo a la misma figura lo corrigió con elegancia y sin aspavientos y construyó una frase correcta con el malentendido verbo impersonal.

Lo escribí una vez para el común de la gente (el 30 de noviembre de 2014) cuando señalé que “políticos que se hacen escuchar a cada rato en la televisión, la radio y las plazas públicas, abusan de esa forma del verbo haber que es incorrecta y dice mucho de la formación de quien la pronuncia”.

Habrá que repetir la norma porque no solo es el congresista Bruce quien la utiliza erróneamente sino muchos de sus colegas y gente de a pie, como se ha dado en llamar en los tiempos actuales a los hijos de vecino.

“Cuando el verbo haber es impersonal solo se conjuga en tercera persona del singular en todos los modos y tiempos: Hay muchas personas que tienen perros/ Había muchas personas que tenían perros/ Hubo muchas personas que tuvieron perros/ Habrá muchas personas que tendrán perros”.

Hay que hacer presente, sin embargo que el famoso “hubieron”, según los sabios de la Real Academia Española, es “la forma verbal que corresponde a la tercera persona del pretérito indicativo del verbo haber”.

Vale la pena consultarlo de vez en cuando
La Academia señala que los usos correctos de esa forma verbal son, por ejemplo, en frases como hubieron terminado, hubieron comido, hubieron salido, porque “este tiempo indica que la acción denotada por el verbo ha ocurrido en un momento inmediatamente anterior al de otra acción sucedida también en el pasado”.

“Cuando todos hubieron terminado de comer, se marcharon a sus casas; apenas hubieron traspasado el umbral, la puerta se cerró de golpe", son ejemplos del empleo correctos de esa forma del verbo haber.

Es cierto que esta forma verbal está cada vez más en desuso y solo se usa en versiones escritas. Los sabios dicen y hay que hacerles caso que “este tiempo verbal aparece siempre precedido de nexos como cuando, tan pronto como, una vez que, después (de) que, hasta que, luego (de) que, así que, no bien, apenas”.

Hay que tener en cuenta es que cuando el verbo haber se emplea para denotar la presencia o existencia de personas o cosas, funciona como impersonal y, por lo tanto, se usa solamente en tercera persona del singular (que en el presente de indicativo adopta la forma especial hay: hay muchos niños en el parque, había muchos niños en el parque).

Y bien, nuevamente, hasta la próxima incorrección, amigos.

(Con el auxilio de la Real Academia de la Lengua y del académico Ricardo Soca)


domingo, 19 de abril de 2015

Por qué no decir “lo redujeron”

Cómo se introduce una
incorrección a través
de notas periodísticas

Leo en un periódico que “cuatro sujetos con pasamontañas treparon la pared del local y redujeron al vigilante”, es decir, ¿lo volvieron chiquito?, ¿con qué clase de magia?

Un asaltante a punto de reducir a su víctima
Creo que es proviene de un mal entendido ahorro de palabras que antes, en mis tiempos de reportero policial, se utilizaba con corrección. Escribíamos entonces que “lo redujeron a la impotencia”, cuando los asaltantes a fuerza de amenazas, inmovilizaban a su víctima, mediante amarras, o la desmayaban a golpes.

Pasados los años, exactamente ignoro cuándo, comencé a leer que simplemente los delincuentes  “reducían” a sus víctimas y cuantos esfuerzos que hice, solo lograron efecto en mi entorno profesional cercano. La incorreción se hizo plaga gracias a los locutores de la radio y la televisión y se convirtió en ley.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua que nos rige tiene 22 acepciones de reducir, ninguna de las cuales puede aplicarse a la figura que los reporteros y redactores policiales trata de describir.

Un marciano tendría miedo de que "redujeran"
Dice que el término procede del latín reducĕre y significa 1. Volver algo al lugar donde antes estaba o al estado que tenía. 2. Disminuir o aminorar. 3. Estrechar o ceñir. 4. Mudar algo en otra cosa equivalente. 5. Cambiar moneda. 6. Resumir en pocas razones un discurso, narración, etc. 7. Dividir un cuerpo en partes menudas. 8. Comprender, incluir o arreglar bajo cierto número o cantidad. 9. Sujetar a la obediencia a quienes se habían separado de ella. 10. Persuadir o atraer a alguien con razones y argumentos. 11. En culinaria, hervir un líquido para que se concentre. 12. (Filosofía). Convertir en perfecta la figura imperfecta de un silogismo. 13. (Matemática) Simplificar una expresión. 14. Mat. Expresar el valor de una cantidad en unidades de especie distinta de la dada. Reducir pesetas a reales, litros a hectolitros, quebrados a un común denominador. 15. Med. Restablecer en su situación natural los huesos dislocados o rotos, o bien los tejidos protruidos en las hernias. 16. Pint. Hacer una figura o dibujo más pequeño, guardando la misma proporción en las medidas que tiene otro mayor. 17. Quím. Hacer que un compuesto gane electrones, como sucede en la eliminación parcial o total del oxígeno contenido. 18. Arg. y Ur. Comerciar con objetos robados. 19. En un vehículo, cambiar a una marcha más corta. Al entrar en la curva tienes que reducir. 20. Moderarse, arreglarse o ceñirse en el modo de vida o porte  21. Resolverse por motivos poderosos a ejecutar algo. Me he reducido a estar en casa. 22. Dicho de una cosa: No tener mayor importancia que la que se expresa. El asunto se reduce a unas cuantas formalidades.

Argumentos frente a los delincuentes
Quizá, con mucho esfuerzo, podrían aplicarse a la figura policial de moda, la acepción número 9, pero sería muy traída de los cabellos y la 10. Persuadir o atraer a alguien con razones y argumentos, y que se tome como razones o argumentos las cachiporras y las cachas de las pistolas.

Y ahí lo dejo para su sabio análisis y para que usted disponga si es o no correcta la teoría de la reducción… porque yo me lavo las manos, ya que existe plena libertad para decir y hacer las cosas según su personal criterio.