lunes, 22 de febrero de 2016

El retorno de “Don Teoca”, el periodista

En medio de aplausos
lo recibieron en acto
del Club de Periodistas

Una vez más, el periodista Teófilo Caso Oré, “Don Teoca” para sus amigos y colegas cercanos, retornó a los predios gremiales periodísticos entre aplausos durante un acto en que el Club de Periodistas del Perú, entronizó una célebre foto del protagonista de este segundo regreso.

Reviviendo un episodio de hace 43 años
La imagen describe el momento en que sus colegas del diario Correo de Lima, lo alzan en hombros a su llegada al aeropuerto Jorge Chávez, cuando tras días de ausencia, retornó de México, adonde viajó de polizón en la aeronave que llevaba rumbo al exilio, a la viuda del presidente Salvador Allende, de Chile, que acababa de ser derrocado y muerto, durante el golpe militar de Augusto Pinochet.

Pues bien. El sábado 20 tuvo lugar el emotivo y conmovedor reencuentro de Don Teoca con sus colegas de antaño, después de varios años durante los cuales, se mantuvo alejado a causa de una dolencia producto de un accidente.

El presidente del Club, César de los Heros, y el decano del Colegio de periodista del Perú, Max Obregón, recordaron la hazaña de Teófilo Caso, cuando poco después del golpe de los militares pinochetistas contra Allende, un avión llevaba rumbo al exilio en México, a su viuda, Hortensia Bussi.

Esa misma tarde, en la redacción de Correo, hicimos planes para ir, terminada la jornada, ir a la sede de la Federación de Periodistas del Perú (FPP), donde cada viernes había espectáculo musical en el piso 10, donde estaba el gran comedor institucional.

Don Teoca junto a su hija Giannina y su nieta Adriana
Era el viernes 21. Cuatro días antes el golpe militar de Augusto Pinochet acabó con la democracia de Chile. A través de la radio y despachos de las agencias noticiosas, nos enteramos de que la viuda de Allende había sido deportada a México y su avión haría una escala técnica en el aeropuerto Jorge Chávez.

En la mesa en que estábamos, con Teófilo Caso y otros colegas, tomamos el pisco sour de “apertura de la noche” y conversábamos sobre la situación de Chile. Don Teoca tenía la misión de entrevistar a la viuda de Allende en el aeropuerto.

De pronto, una o dos hora después, ya no vimos más a Teófilo. Se hizo humo y supusimos que había ido a cumplir su misión, pero le reprochábamos el no haberse despedido.

Al día siguiente, Carlos Hidalgo Pallete, jefe de informaciones, me preguntó por el “cholo Caso”. Le conté que habíamos estado en la FPP y que de pronto desapareció. Las horas avanzaban en la redacción y Don Teoca no aparecía ni llamaba para disculpar su ausencia.

Hidalgo dijo que Caso no había cumplido su misión y luego algo así como “puede ser un buen periodista, puede que lo necesitemos, pero no podemos soportar más indisciplinas”.

Entrevistada en pleno vuelo
Conversé con algunos colegas y nos preocupamos por la suerte de Teófilo. Estábamos seguros de que al hacerse presente la empresa lo recibiría con su carta de despedida.

El domingo nos enteramos de que Don Teoca no estaba en el Perú, sino en México. Los teletipos repiqueteaban la entrevista, que en pleno vuelo, el periodista peruano Teófilo Caso le había hecho a la viuda de Allende. La agencia The Associated Press traía el despacho fechado en México.

No alcanzábamos a comprender cómo había sido posible que Don Teoca burlara la severa vigilancia policial en el aeropuerto, mucho más estrecha por tratarse de un avión en que viajaba la viuda del presidente muerto, y que provenía de un país que vivía un golpe de estado.

Foto de hace 43 años, para siempre en la sede gremial
Lo demás es historia conocida. En ese su primer retorno, Don Teoca fue recibido con bulliciosos aplausos y el cariño de sus colegas que lo alzaron en hombros, como pocas veces ocurre con personajes populares en los fríos predios del aeropuerto.

Con Don Teoca habíamos compartido antes, mesas pantagruélicas en Arequipa, y más tarde tareas en Correo y en la Associated Press, donde nos peleábamos cotidianamente con el gringo Monte Hayes, nosotros en el afán de formar un sindicato y el gerente empecinado en botar gente para que no hubiera el número suficiente de trabajadores para hacerlo. Don Teoca duró más tiempo que yo en la AP.

El último sábado, Don Teoca también disfrutó de un nuevo retorno a los gremios periodísticos después de una larga ausencia por enfermedad. Junto a él estaban sus hijos Geraldo y Giannina y su nieta Adriana.

Como nosotros hace 43 años, cuando aún duraba su ausencia, ellos no se explicaban -¿o quizá sí?- por qué su padre y abuelo, se convirtió con solo su presencia, en el personaje de esa tarde festiva, durante la cual recibió aplausos y abrazos con que sus colegas saludaban su nuevo retorno.

¡Bienvenido, Don Teoca, está usted nuevamente en casa!


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