jueves, 2 de febrero de 2012

La policía tocó la puerta del ladrón

Nunca se imaginó que
seguirían sus pasos desde
el momento del robo



De cómo un GPS descubrió un asalto en pocas horas



Si alguien tuvo la mayor desagradable sorpresa de su vida esta mañana fue Carlos Raúl Ruiz Mejía, quien fue arrestado por policías que tocaron la puerta de su casa en el distrito de Mariano Melgar, Arequipa, mil kilómetros al sur de Lima, pocas horas después de que cometiera un asalto y robo a mano armada.

La policía en la casa de "Bigotes"


Junto a los policías llegó la fiscal Ana Karina Bedoya Maque, es decir, que la detención se desarrollaba con todas las de la ley y legalizaba una operación policial que quizá constituya un récord de velocidad en cuanto a captura de delincuentes se refiere.

La policía informó que Ruiz Mejía, (a) “Bigotes” y otros tres delincuentes asaltaron en la madrugada de hoy a un grupo de jóvenes que iban en su automóvil por un camino vecinal en la jurisdicción del distrito de Sachaca. Los delincuentes les arrebataron bajo la amenaza de las armas el automóvil, celulares, dinero en efectivo y tarjetas de crédito.

Pero a las pocas horas, la policía ya conocía la ubicación de uno de los delincuentes, gracias a que uno de los celulares robados tenía activado el sistema de posicionamiento global (Global Positioning System, en inglés), GPS. Lo demás fue esperar que el sujeto se metiera en su casa a esperar a los agentes.

Gracias el GPS localizan la casa del ladrón

En la casa de “Bigotes”, la policía encontró no solo el producto del robo de Sachaca, sino placas falsas de vehículos, casquetes de taxis, que presumiblemente robaron y desmantelaron, computadoras, 15 teléfonos celulares, cámaras fotográficas, pelucas, guantes y otros objetos que habrían utilizado para perpetrar sus delitos y, en un costal de azúcar, un revólver, una pistola, una escopeta antigua y una pistola de juguete, objetos que servirán para incriminar a él y su banda por otros asaltos ocurridos en la Blanca Ciudad.

El vehículo robado fue abandonado en el distrito de Yanahuara, al otro lado de la ciudad.

Como siempre hay que escarmentar en cabeza ajena, la enseñanza que nos ofrece este episodio policial, es que una nueva forma de protegerse es el GPS que puede incorporarse a su teléfono celular.

De modo que si lo asaltan, no ponga en peligro su vida. Deje que se lleven su billetera, tarjetas de crédito y cuanto de valor tenga en su poder y haga la denuncia y señale que su teléfono móvil está conectado con un GPS.

La tecnología al servicio de la seguridad

Desde ese momento, quienes lo asaltaron estarán bajo la vigilancia policial que con su red de comunicaciones podrá darles pronta captura, como le ocurrió al “Bigotes” de Arequipa que jamás se imaginó que una de sus víctimas estaba protegida desde el espacio por ese sistema de localización.

Luis Eduardo Podestá


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