domingo, 18 de junio de 2017

Abrazamos al ‘Padre Eterno’

Promoción ’51 de la “I” le llevó
homenaje al veterano ‘alfeñique’
y periodista Víctor Salas Bartra

Un homenaje que lo emocionó le llevaron veteranos camaradas de la Promoción 1951 del Colegio Nacional de la Independencia Americana de Arequipa, al también veterano exalumno y patriarca del periodismo peruano Víctor Salas Bartra.

El "Padre eterno" comienza celebración
El sencillo acto se desarrolló la tarde del jueves 15 en el domicilio de Víctor Salas, a quien desde hace muchos años, por su apariencia física y por los años que lleva muy bien puestos, los colegas apodan “Padre Eterno”.

Estuvimos en el sencillo acto el coordinador de la Promoción ’51 Rafael Vizcardo Begazo, Leonidas Gutiérrez Alberto Jiménez, Alfredo Carpio y quien escribe estas líneas.

Podestá, quien tiene una larga amistad y camaradería periodística con el “Padre Eterno”, de nada menos 60 años, cuando se conocieron en un congreso de la entonces digna Federación de Periodistas del Perú, en octubre de 1957 en Talara, recordó algunas de las hazañas que describen la imagen de Salas Bartra en parte de su vida ejemplar.

En compañía de viejos camaradas
Salas recordó que tiene en algún baúl de sus recuerdos, una fotografía -en blanco y negro- que nos tomaron a ambos, recién conocidos, en la orilla de la piscina del club de empleados de la entonces Internacional Petroleum Company (IPC).

Ha prometido buscar y tendré el gusto de publicarla en este medio para ver cómo éramos entonces.

Recordé, asimismo, parte de la biografía política del “Padre”, quien, dije, “fue alcalde de Puno, nombrado a dedo por nada menos que el dictador Odría”.

Pero tuve que hacer hincapié enseguida que, a pesar de ello, con una pierna fracturada, abandonó el hospital donde lo atendían para encabezar, apoyado en una muleta y en un amigo, una demostración de protesta por las calles de Puno contra la presencia de la esposa de Odría, María Delgado, que visitaba la zona.

El alcalde rebelde

Días antes, las protestas le habían costado tres muertos a la población de Puno y durante esta nueva manifestación era previsible que se produjera otro sangriento enfrentamiento.

Recuerdos del pasado junto a su hija Sara
“Por eso, tuve que dejar el hospital y participar en la marcha porque sabía que no iban a disparar contra mí”, dijo Salas.

Mientras tanto, la esposa de Salas, quien acompañaba a la primera dama, debió pasar tres días “con sus noches”, acentúa el Padre Eterno, por distintas localidades del departamento, por razones de seguridad.

Víctor Salas fue corresponsal de los diarios La Prensa y El Comercio de Lima en épocas sucesivas, pero nunca se negaba a colaborar con cualquier colega que lo llamara a cualquier hora del día o de la noche para conseguir datos adicionales sobre algún acontecimiento de Puno.

Un paseo por los pueblos de Puno
Por mi parte, cuando trabajaba en la Associated Press, en la década de los ochenta del siglo pasado, lo llamaba con frecuencia para conocer la realidad de la contaminación del lago Titicaca y sobre las inundaciones que se producían en las temporadas de lluvias. Así tenía datos de primera mano.

Cómo nació el “Padre Eterno”

Esa tarde de jueves recordamos cómo fue el “nacimiento” del “Padre Eterno”, en una imprenta de la tercera cuadra del jirón Ica de Lima, adonde concurría para dar fin a ciertos trabajos de edición.

Ocurrió que una noche, Salas Bartra, entonces residente temporal en Lima, se ofreció a acompañarme y el impresor lo vio en medio de una semi penumbra del local y se lanzó al suelo de rodillas como quien ve una aparición.

Después, pasada la conmoción, el impresor comentó que “el señor Salas Bartra es igualito al señor de Hualamita”, el venerado Padre Eterno de la provincia de Lamas, lo que dio origen al respetable apodo.

Aparte de periodista, destacado miembro de una logia, Salas Bartra es un hombre de empresa también eterno que a sus años, aún maneja sus negocios, en unión de sus hijos Sara y Víctor.

Anfitrión en Puno
Esa tarde le dimos al Padre Eterno, el abrazo adelantado por el Día del Padre y, dijo Vizcardo, “nadie más merecido para él, no solo por sus años, sino por su caballerosidad y trayectoria, como exalumno del colegio Independencia y como periodista”.

Alfredo Carpio, que aún conserva la voz de otros años, le dedicó una canción.

Y al final de la jornada, acabada de caer la noche, dejamos al Padre Eterno en su casa de Yanahuara, con un abrazo y la promesa de volver para el próximo Día del Padre.

Y desde este rincón del Rímac, adonde he vuelto luego de una breve estada en Arequipa, le digo también a mi colega y viejo colega periodista: ¡Feliz Día del Padre, un abrazo grande, Padre Eterno!

(Imágenes de www.podestaprensa.com)

1 comentario:

Graciela Salas b dijo...

Un extraordinario Artículo. gracias