viernes, 12 de febrero de 2010

Hacia la legalización de las drogas

Una ley que legalice las
drogas será la muerte de
las mafias del narcotráfico




Un día, los peruanos amanecimos con grandes titulares en los medios de comunicación: Se promulgó la ley que legaliza las drogas.

Simultáneamente, los informativos de televisión y de la radio informaban que la policía arrestó a varios sujetos que con ketes en la mano lo ofrecían en las cercanías de los colegios, y los entregaron a una fiscalía de prevención del delito.

Los medios dijeron que, de acuerdo con el nuevo dispositivo, los esperaba por lo menos una condena de diez años de cárcel sin posibilidades de beneficios penitenciarios.

Discretos anuncios aparecieron en la televisión y fueron difundidos por la radio, indicando en qué farmacias privadas y del estado se vendían cigarrillos de marihuana y dosis de cocaína, entre otras, con la advertencia de que quienes adquirieran esos productos podían atentar contra su propia salud.

Los ciudadanos recordaron que las bebidas alcohólicas muestran una advertencia similar: Beber en exceso es dañino para la salud. Y que en las cajetillas de cigarrillos aparece también una leyenda que advierte Fumar es peligroso para la salud.



Desde ese día cada quien era dueño de atentar contra sí mismo, en la máxima expresión del libre albedrío, la libertad y el discernimiento con que Dios premió a los seres humanos, siempre y cuando ya fuera mayor de edad, y adquirir para su consumo toda la droga que quisiera como ya se hacía con el alcohol y el tabaco.

Un reportero de la televisión informó que en los lugares conocidos como centros de expendio clandestino de drogas, donde habitualmente patrullas de la policía realizaban batidas, todo estaba muy tranquilo y los efectivos policiales estaban dedicados a otras tareas.


Añadía que parte de los policías destinados antes a batirse con los comercializadores de cocaína y otras drogas, habían sido destinados a vigilar las inmediaciones de los colegios.

Explicó que, en acatamiento a la nueva ley, quien fuera sorprendido en posesión de drogas a menos de 200 metros de un centro de estudios, debía ser detenido y puesto a disposición de un fiscal por presunción de comercialización o venta de drogas a menores.


En distritos periféricos donde el comercio ilegal, fue hasta ayer, un soterrado negocio que dejaba enormes utilidades, cesó todo movimiento comercial.


Todo lo anterior es ficción. Es, considero, lo que puede ocurrir si un día, los peruanos amanecemos con una ley que al legalizar las drogas, les quite definitivamente el piso a los narcotraficantes y comercializadores de toda monta que pululan por todas las ciudades, envenenando a los jóvenes desprevidos.

La idea que lanzó Mario Vargas Llosa y que hace décadas fue propiciada por el economista Milton Friedman y otros importantes personajes de la talla de Fernando Savater, tuvo la virtud de propiciar un debate que hoy sale a los medios de comunicación.

Ayer jueves 11, el abogado Alonso Núñez del Prado, autor de un “Alegato a favor de la legalización de las drogas”, fue acogido por el decano de nuestra prensa, nada menos que el diario El Comercio.

”Somos cada vez más las personas que pensamos que la forma de solucionar el problema del narcotráfico es legalizando las drogas. De esta manera los precios bajarían abruptamente y dejaría de ser el gran negocio que es hoy día. Por supuesto, la publicidad tendría que estar prohibida”, dice en su primer párrafo.


Tras recordar lo que ocurrió con la ley seca de los Estados Finidos entre 1920 y 1933, el autor de la nota dice: “Como los precios bajarían radicalmente, su comercialización dejaría de ser tan atractiva y los fondos que hoy destinan los estados a luchar contra el narcotráfico podrían dedicarse a un trabajo de prevención, de atención y recuperación de drogadictos”.

Esto es algo que ya el estado hace pero recurriendo a fondos que salen del erario y quitan recursos a otros proyectos de desarrollo destinados al bienestar de la gente.

Añade: “La persecución al narcotráfico (tal como se desarrolla hoy) difícilmente llegará a buen puerto y lo único que conseguirá es mantener los precios altos y que la comercialización de drogas sea un gran negocio, aunque solo para inescrupulosos —por desgracia muchos— que no se ponen a pensar en el daño que causan”.

La verdad, don Mario Vargas Llosa, quienes abogamos por la legalización, no desde ahora sino con poca suerte desde el pasado, creemos que esta oportunidad no debe echarse al tacho.

Si una personalidad como usted encabeza esta cruzada, las personas que sufren las consecuencias de la drogadicción y los países que luchan y se desgastan en la lucha contra ese poderoso monstruo, tendrán una posibilidad de lograr, por fin, la destrucción de las mafias.

El prestigioso periodista Gustavo Gorriti, publicó por su parte, en Caretas de la semana pasada, un artículo sobre “Insurrecciones con fines de lucro”, dedicado a analizar el martirio y la violencia que azota a las naciones que sufren la presencia de las mafias.

Y destaca: “¿Cuál es la mejor estrategia de contrainsurgencia frente al narcotráfico armado? En semanas recientes, tanto Mario Vargas Llosa como el recientemente fallecido escritor Tomás Eloy Martínez adelantaron su propuesta: Despenalizar o legalizar, para arrebatarle al narcotraficante el poder de la sombra y del lucro.

"Hay alternativas, diferentes o complementarias, pero esa es una propuesta seria, que debe ser discutida y debatida, junto con las estrategias dirigidas a lograr un combate más eficaz contra el crimen organizado", prosigue.

"Concentrar energías en combatir a la plutocracia del narcotráfico antes que al proletariado de la coca, es el tipo de cambios de estrategia que hay que hacer para vencer horrores como los de Ciudad Juárez y evitar que multipliquen latitudes”, precisa Gorriti, finalmente.

Satisface comprobar que quienes solitarios y dispersos en el pasado, opinábamos por la legalización de las drogas, hoy no estamos solos.
Luis Eduardo Podestá.



jueves, 11 de febrero de 2010

Arequipa fue una postal nevada

Las lluvias y las bajas
temperaturas pintaron
de blanco los volcanes



El fin de semana anterior, sábado y domingo para ser un poquito exactos, la naturaleza nos regaló unas postales del Misti y de las montañas que circundan la ciudad.

Impresionante acercamiento con el Misti


Ocurrió que hubo precipitaciones sobre la región, en las cordilleras más que en la llamada zona de represas y en estas más que sobre la ciudad blanca.

Cuando las nubes se despejaron, dejaron ver el espectáculo que les regalo para solaz de los ojos y señalar –contra la corriente– que a veces, como en esta ocasión, el calentamiento global les llega…

Lo positivo, por otra parte, es que las lluvias de esa semana completaron la cuota de agua que las represas necesitaban para guardar pan pa’ mayo y acumularon una cantidad de líquido, en febrero, que el año pasado solo se logró en marzo-abril.

Una postal desde cualquier ángulo


Así, la represa de Condoroma lucía un espejo muy satisfecho de 113.77 millones de metros cúbicos, Aguada Blanca acumuló 13.42 millones, El Fraile 61.302 millones, Pillones 12.916 millones, El Pañe 57.385 millones y el dique Españoles 8.57 millones, esto es, un total de 267.363 millones de metros cúbicos.

Todo lo cual permitirá una buena campaña agrícola y eso ya es una magnífica noticia.



También la ciudad tuvo que mojarse


Según informes de la prensa mistiana, en la cordillera las lluvias precipitaron 16 milímetros, sobre las represas 10 milímetros y sobre la ciudad solo 2.6 milímetros que fueron y serán bienvenidos... con la condición de que no provoquen huaicos y esos desastres a los cuales el presidente declina ir...






martes, 9 de febrero de 2010

Algo más sobre el 5 de febrero del 75

Un mueble que salvé
contenía recibos de

adelantos de sueldo


El 5 de febrero de 1975, cuando hubo en esta capital saqueos por doquier, se recordó esta vez con mayor profusión, especialmente en Crónica Viva, a través de la pluma de mi colega Ernesto Chávez, quien trabajó conmigo en el viejo diario Expreso de la calle Orejuelas -así le decían cuando querían ofender-, es decir la sexta cuadra del jirón Ica.

Fue cuando Lima estuvo tres días sin ley, de acuerdo con el título que puso a una informada crónica nuestro colega Vladimir Terán Altamirano, quien precisamente, me preguntó si no era yo quien aparecía en una foto, junto a varios trabajadores de la Empresa Periodística Nacional, que salvaban un escritorio del incendio que devoraba las instalaciones de Correo y Ojo.

Los dos diarios se hallaban entonces en la cuadra 11 de Garcilaso de la Vega, donde hoy están los complejos comerciales dedicados a la venta de elementos informáticos.

El 5 de febrero de 1975, respondí a Vladimir Terán, en efecto, junto a otro colega, salvamos un mueble, pero se trataba de un archivador de metal, de esos que parecen roperos, que guardaba nada menos que los recibos de adelantos de sueldo de los trabajadores, según pudimos comprobar después.


Correo incendiado visto desde Garcilaso de la Veg

Soporté buenas reprimendas en broma y en serio en las semanas siguientes, luego de que el cajero Azcárate descontara en la quincena los adelantos de sueldo y entregaba un recibo en gran parte chamuscado pero donde se leía claramente la cantidad y el nombre del trabajador.

Yo acababa de cumplir –como ya lo conté en una crónica más detallada, en el aniversario de esa fecha hace dos años– una misión en radiopatrulla, cuyas puertas fueron destrozadas por los tanques de Velasco.




Y bueno, salvamos el archivador y lo depositamos en un enorme canchón de la calle Jacinto López, en lo que hoy es el CentroLima y que entonces pertenecía a la aplanadora de la dictadura, el recordado Sinamos.

Cuando volvimos al local del periódico, las llamas ya habían cumplido su tarea. La sección prefabricada donde se hallaban el restaurante y parte de las oficinas, estaban convertidas en cenizas.

El segundo piso donde se encontraba la redacción de Correo en un ala y la de Ojo en la otra, aún ardía y las llamas salían por las ventanas en un espectáculo difícil de creer en esa soleada tarde.

Unas dos horas después, llegaba el director, el sociólogo Hugo Neira Samanez, hoy director de la Biblioteca Nacional, quien nos dijo, en el mismo patio del periódico que no pensáramos que nosoros íbamos a ser el problema más importante del gobierno, como quien dice, “tienen que arreglárselas como puedan”.

Las instalaciones del diario en llamas


Hugo Neira llegó a Correo -nombrado director- junto a un grupo de jóvenes “revolucionarios” que no se cansaban de gritar "Chino, contigo hasta la muerte", la mayoría de ellos sociólogos o estudiantes de sociología u otras disciplinas, a quienes el humor popular bautizó como “ociólogos”, usted ya sabrá porqué.

Efectivamente, nos las arreglamos solos. El diario Correo no dejó de salir. Fue editada una edición extraordinaria al día siguiente, profusamente ilustrada con fotografías tomadas la víspera por los reporteros gráficos en distintos lugares de Lima, algunas de las cuales sirvieron para identificar a presuntos incendiarios.

La redacción de correo fue alojada en el salón de actos de la Federación de Periodistas del Perú y desde allí se cumplieron las misiones periodísticas, bajo la batuta de Julio Higashi, jefe de Redacción, hasta que la empresa alquiló unos pisos en la cuadra 10 de Garcilaso de la Vega y regresamos al barrio.

He recordado este episodio, picado por la curiosidad periodística de Vladimir Terán y la mía propia, ya que en la nota que escribí hace dos años, no me pareció relevante hablar del mueble salvado ni de las sabias palabras del que fue nuestro director en aquella época.
Luis Eduardo Podestá

(Fotos Crónica Viva)

viernes, 5 de febrero de 2010

Una ardillita asustada

Aquí una teta asustada
y allá en Munich
una ardillita asustada




Y hablando de tetas asustadas, te regalo la aventura de una ardillita asustada, en el otro lado del mundo, donde el frío está para... abrigarse.

Porque mientras nosotros nos asamos en el calor de este hemisferio, en las Europas, más exactamente en la llamada Mónaco de Baviera, o sea Münjen, como la llaman los que saben o simplemente Munich, como la llamamos en cristiano, hasta las ardillas buscan refugio contra el frío que descendió a 10 o 15 grados bajo cero.

Mi hija Beatriz me envió hoy viernes estas fotos que comparto contigo. La ardillita desorientada llegó hasta el balcón de un cuarto piso, nada menos, probablemente aprovechando una enredadera que trepa desde el jardín, y al llegar se sintió como pollo en corral ajeno.


Parece que recién se da cuenta de dónde está


Trata de orientarse y busca un lugar donde caer

Entra en pánico y trata de trepar a una mesita

Recurre a la planta y salta sin medir el riesgo


Al final, me cuenta Beatriz, subió por la planta y se volvió a descolgar para proseguir la búsqueda de sus nueces. Si hubiera estado en Puerto Maldonado, hubiera encontrado abundantes castañas que allí hay, y hubiera sido diferente, ¿no?

Dime, ¿las ardillas, parientes de los añujes, comerán castañas?



Cuatro frescas (XXXVIII)

¡Yupiiii, vamos a ganar el Óscar por una teta! (Claudia).









Yo me gané una curul por mi teta a cielo abierto. (Chicholina).
Claudia y Magaly

Cómo hubiera querido tener esa teta para mi boca del lobo. (Gustavo Bueno)


Con esto de la teta asustada hay que programar una nueva campaña de teteo. (Pavogordo).




jueves, 4 de febrero de 2010

Esa catarata que empañaba el ojo...

Pido perdón por mi ¿corta?
ausencia de la blogósfera…
si es que se dieron cuenta


Durante algunos días, mi tarea voluntaria, no remunerada pero enteramente satisfactoria de perpetrar –como dicen de los que cometen el delito de escribir– se interrumpió en esta esquina blogosferil debido a una intervención de catarata en el visor izquierdo.

La intervención a tajo abierto fue realizada por el doctor Carlos Casaverde del llamado EsSalud el martes 26 del enero y fue muy amena, porque durante la hora y media que estuve tendido en la mesa de operaciones a los que se sumaron los 17 minutos de la operación propiamente dicha, le escuché tal cantidad de informes gremio-confidenciales que podrían llenar de destapes una edición de Perú.21.

Pero ese es otro tema que trataré después del 17.

En efecto, salí con un grueso parche en el crisol izquierdo con expresas recomendaciones de no inclinar la cabeza. “No se agache”, me decía la doctora Roxana Garybay, parte de la dupla que me operó, “no mueva la cabeza, camine despacio, no vea televisión (como no le dije que trabajaba frente a una computadora, no me lo prohibió, pero sí mi familia que le cortó la luz a mi cuartito-oficina-salamusical-biblioteca-desván)”.

La cosa no fue dramática ni traumática. Como los doctores Casaverde y Garibay son expertos, no hubo necesidad de una rectificación de luces. El miércoles 24 me quitaron el parche y me pusieron otro. “Solo para salir a la calle y que la contaminación de la avenida no le afecte el ojo”, reiteró la doctora. Y me recordó aplicarme gotas a ritmo regular “hasta que se acaben, y una pastillita blanca por día y la rosadita solo si le duele”.

El último control con la doctora Garybay fue el martes 2 y con el doctor Casaverde tendré una nueva cita el 17 de este febrero loco.

El autor en su despacho con protección solar hasta en la sombra


Para entonces confío hacerme cargo de mis responsabilidades blogosféricas y pasarte unos cuantos renglones de los que acostumbro, para bien, para mal, para que arda a algunos, les guste a otros y recordarle a Alan García que no fue al Cusco cuando más hacía falta y en cambio se fue a Tumbes donde no pasaba nada. ¿O sí?
Pero yo quería contarte además, de dónde proviene la palabra catarata.

Según dice los sabios, proviene del latín cataracta, que la adoptó del griego kataractes, de donde salen los dos significados que la palabreja tiene en español: una es caída de agua, que recordamos los cucufatos lectores de la Biblia cuando describe el diluvio universal (que esquivó Alan en el Cusco): “abriéronse las cataratas del cielo y llovió durante cuarenta días y cuarenta noches”.

Pero catarata también es verja o puerta que impide el paso. Esta acepción proviene del español y describe una afección de la vista, porque en realidad, la catarata es un obstáculo que impide el paso de la luz por lo que los que la padecen llegan a ver los colores distorsionados y borrosos los perfiles de las cosas.

Además, como las cataratas, según el consenso médico, son la antesala del glaucoma, que eso sí, es un paso seguro a la ceguera, me decidí por la intervención que me permite ahora, ver la cara de la gente como si la iluminaran reflectores, y disfrutar de los chorros de luz con que se iluminan calles y parques con el sol que nos regala este verano.

(Luis Eduardo Podestá)

martes, 2 de febrero de 2010

Cuatro frescas (XXXVII)




Reclamo esa plata porque quiero que me sigan llamando gorrión. (Marisol).


En los cruceros por mar los romances son pasajeros.


Con PPK tendremos un candidato de la gran flauta. (Pavorotto).






Perdóname Keikito por quitarte a tu papi para indultarlo, pero así es el fútbol… (Gayly).

(Caricatura de Carlín en La República, Lima)