viernes, 11 de mayo de 2018

Llegar a los ¡65 años de periodista!

Dice la enciclopedia que son
Bodas de Platino pero creo que son
bodas de amor por la humanidad

Nota del editor – El autor de la nota que sigue pide disculpas por entregar, como no lo ha hecho antes, un testimonio muy personal sobre su carrera periodística, que lo llevó a altos cargos jerárquicos en diarios nacionales y, durante la cual, para orgullo propio, a la Presidencia de la Federación de Periodistas del Perú en uno de los más difíciles periodos de la historia patria, como fue la oprobiosa dictadura de los años 90, durante la cual luchó institucionalmente con armas desiguales a favor del restablecimiento de la democracia atropellada. Lo que sigue es una evocación de los días en que Luis Eduardo Podestá comenzó la práctica del difícil e incomprendido oficio -él lo llama así- que comenzó a amar para siempre.

Por Luis Eduardo Podestá

Mayo contiene fechas muy especiales para mí, no solo por mi nacimiento ocurrido este mes, sino porque también me trae recuerdos dramáticos y, contradictoriamente, otros felices y optimistas… como es la vida misma.

Mi madre, Mercedes Leonor
El 13 de mayo de 1955 falleció mi madre, quien tuvo la satisfacción de saber que su hijo mayor hacía lo que le gustaba: escribir.

Mi madre no llegó a ver publicada ninguna de mis obras literarias, pero sí se dio el gusto de leer notas periodísticas en el entonces pujante, respetado e influyente diario La Prensa, en cuya página especial de Arequipa, tenía el honor y el enorme gusto de colaborar.

Porque junto a otros entonces jóvenes entusiastas, compartí los halagos, sinsabores, y orgullo sobre todo, de ver publicado lo que escribía para informar, en un fenómeno cotidiano, lo que había extraído de la calle, de los partes policiales, de las declaraciones de los protagonistas.

Sede de La Prensa en el barrio bancario de Arequipa

El 11 de mayo de 1953 fue otra fecha especial. Comencé a hacer periodismo… y hasta ahora, 65 años después, no termino. En esta fecha, pues, cumplo mis bodas de platino periodísticas, que llamo modestamente bodas de amor a la humanidad. 
Mi primer escritorio

Porque tengo la convicción de que todo lo que hace un periodista -informar, opinar, criticar, felicitar- pone un grano de humanidad en la construcción de una sociedad que busca, a veces sin encontrarlos, el bienestar en paz, concordia y tolerancia por las ideas de los demás.

El primer día

En esa fecha de 1953, tuve la suerte y el honor que me embargan hasta hoy, de conversar con un caballero del periodismo de Arequipa, quien desempeñaba la jefatura de la corresponsalía de La Prensa, diario nacional que iniciaba una descentralización informativa.

Samuel Lozada Tamayo, joven abogado y periodista me atendió en el mezanine de una esquina entre las calles Santo Domingo y General Morán, en el barrio bancario de la ciudad.

Con Samuel Lozada, el primer jefe
 De aquel lunes de mayo de mayo de 1953 me acuerdo perfectamente. La noche anterior había estado con Toribio Cuba, ya experimentado periodista del diario El Deber con quien intercambiamos ideas sobre el periodismo y su variada función en la sociedad. 

Fue él quien me aconsejó hablar con Lozada porque, dijo, La Prensa quiere entrar con toda fuerza en el sur del país desde Arequipa y necesita gente que sepa escribir.

-Vengo de parte de Toribio Cuba Valdivia (redactor del diario El Deber)- le dije al presentarme.

-¡Sí! -me respondió entusiasmado y cordial- lo estaba esperando.

Misión en la selva
Me preguntó luego si estaría dispuesto a trabajar en esa corresponsalía que precisaba un redactor de policiales. Le dije que sí y le pregunté cuándo podría comenzar.

-¡Ahora mismo!-exclamó.

Llamó a la secretaria de la corresponsalía, Elizabeth "Belchita" Luna, y le dijo que me hiciera una credencial. Fue la primera que tuve y estaba escrita en una hoja de papel bond A-4 con el logotipo de La Prensa en la esquina superior izquierda.

Jóvenes periodistas en El Deber: Samuel Lozada, Javier Bustamante, Angel Eduardo Valdivia y Toribio Cuba 
Decía algo así como que don fulano de tal, con libreta electoral número tal es periodista de La Prensa y en esa calidad se requería de las autoridades e instituciones le reconozcan como tal y le ofrezcan las garantías necesarias para el cumplimiento de su misión.

Felizmente llevaba una foto carnet en el bolsillo y la pegaron en la esquina derecha, le pusieron sobre parte de ella un sello. Lozada puso su sello personal y firma y me dijo que fuera a la comandancia, en la segunda cuadra de la calle Jerusalén, leyera y anotara todo lo que me pareciera interesante.

Un lunes de mayo

Me dio unas hojas de papel periódico que doblé en cuatro. Esa fue mi primera libreta de notas y me fui a cumplir la misión.

Colegas de otra época en Lima
Todo era muy veloz, pensaba entonces. Recogía las informaciones de la comandancia de la Guardia Civil a las ocho de la mañana, estaban redactadas antes de las doce, marchaban vía aérea a Lima alrededor de la una, y ¡eran publicadas al día siguiente!

Hoy son mucho más veloces. Tenemos la impresión de estar en el lugar del acontecimiento y las noticias desde aquí viajan a la velocidad de la luz hasta donde las esperamos y las vemos.

Concluyendo una misión en helicóptero militar
Había noticias muy interesantes que provenían de todo el departamento, de cualquier pequeña localidad, donde hubiera un puesto policial, pero, por supuesto, la noticia local era la preferida.

Claro que muchas informaciones de lugares apartados llegaban con retraso, pero ahí estaba la mano maestra del jefe que nos dirigía para actualizarlas o para desecharlas y, en todo caso, buscarles un nuevo ángulo.

Como panelista en  Canal 2 de TV
Yo me apartaba del sentido estrictamente policial de mi función y buscaba el ángulo humano, dramático o humorístico de la noticia, lo que me valió para hacerme un lugar en el periodismo de la época.

De algunos “me renunciaron”

Me había leído hasta memorizar sus partes más útiles, un Libro de Estilo de La Prensa, que me enseñó la teoría de la elaboración de noticias y la forma de redacción de los diversos tipos de informaciones.

Ha habido viajes personales por el mundo
Desde aquella fecha que hoy celebro íntimamente, familiarmente, he pasado por la radio y la televisión recién nacida en Arequipa a mediados de la década de los años 60s, y por numerosos periódicos, hasta el punto de poder decir en qué periódico no he trabajado.

De algunos de ellos “me renunciaron” -hubo un tiempo en que los empresarios acostumbraron a comprar las renuncias, en una suerte de te pagaré algo extra para que te vayas- y de algunos me fui para tentar suerte en otros por mejoras económicas o porque me identificaba con sus convicciones democráticas.

Redactores del antiguo Correo de Wilson
Y también he pasado por una prestigiosa agencia internacional de noticias, la Associated Press, de donde me retiré luego de diez años de labor porque tuve la (mala) idea de formar un sindicato, lo cual no estaba en los planes del director gringo de la agencia ni en sus convicciones sociales.

Entrevista al paso a Belaunde futuro presidente
Y bien, el tiempo pasó. Y he decir que cuando me tocó la responsabilidad de desempeñar cargos jerárquicos jamás propicié o intervine en el despido de ninguno de mis compañeros de trabajo y luché eso sí, desde cargos sindicales o gremiales por mejorar la vida de mis colegas. Tiempo pasado.

Hubo tiempo para el esparcimiento
Al tratar de hacer un balance de mis años de periodista me quedo con todo lo vivido, lo disfrutado y lo penoso, porque de esos ingredientes está hecha la vida de los hombres.

Sigo empeñado en el periodismo cotidiano, ahora digital, como ayer fue la prensa escrita, con el mismo fervor de mis primeros días, aunque, claro, mis energías no me alcanzarían para diarias jornadas reporteriles, a las que sí estuve consagrado hasta hace pocos años y en las que vuelvo a incurrir cada vez que hay ocasión.

Por todo ello, creo que es bueno decir hoy ¡salud, familia!, ¡salud colegas!, ¡salud, amigos, lectores y seguidores!

(Imágenes del archivo del autor)

1 comentario:

Roxana Lauro Galvez dijo...

mis sinceras felicitación mi querido amigo por su perseverancia en su trabajo y el amor a periodismo, quien pudiera seguir su pasos, mi sincero reconocimiento, saludos.