jueves, 30 de abril de 2009

Bicentenaria devoción a la Virgen de Chapi



Miles de peregrinos pintan
la noche de los cerros
con caminos de luz


Otra vez, como quizá desde hace alrededor de 200 años, volverán a verse en las laderas de los cerros cercanos a ese lugar maravilloso y magnético llamado Chapi, las hileras de luces con que cientos de peregrinos pintan las noches en una muy diferente romería a las conocidas en el mundo. Así culminan su caminata de kilómetros para acercarse al santuario donde está la esperanza de un bienestar futuro o el agradecimiento por un favor recibido.

Por allí espera al caminante la imagen del milagro, la Virgen de Chapi, que no mira a quién reclama un favor para sí o para alguien a quien ama, y que año tras año, en esa solitaria cabecera de un valle sin vegetación ni agua, fundara una de las más poderosas devociones católicas que se renueva cada 1 de mayo.

De acuerdo con los estudios de monseñor Leonidas Bernedo Málaga, antiguo obispo de Arequipa, un tiempo director del diario El Deber e historidador sacro, fueron los churajones y los taratas, residentes de aquellas tierras inhóspitas, donde la pobreza era y es el signo común, los primeros en rendir culto a una imagen que habían descubierto entre los cerros, semienterrada en la arena a principios del siglo XVII.




El extraño hallazgo se produjo en un cerro cercano al pueblecito de Churajón, donde comenzó la ahora bicentenaria veneración.

Cuando el párroco de Pocsi, Juan de Dios Tamayo, se enteró de aquel culto, decidido que la imagen fuera trasladada a su parroquia. Corría el año 1798 cuando el prelado nombró a una comisión de vecinos para que trajera la imagen que no merecía estar cerca de aquel pueblo miserable.

Cuenta la tradición que consigna monseñor Bernedo Málaga, que los vecinos cargaron con la imagen y emprendieron el camino a Sogay, pero luego de caminar unos cinco kilómetros debieron detenerse a descansar y cuando intentaron reanudar la marcha, les cayó encima una extraña lluvia de arena gris, que llamaron cenicero, y que, de acuerdo con la teoría de especialistas, serían los resultados de una benigna erupción de cenizas del cercano volcán Ubinas.

Los apuntes de monseñor Bernedo indican que los vecinos intentaron levantar la imagen para continuar su camino, pero pesaba tanto que no pudieron hacerlo, a pesar de unir los brazos de todos los presentes. Cuantos intentos hicieron de levantar la imagen de aquella Virgen sonrosada que lleva en sus brazos al Niño Jesús, resultaron inútiles.

Entonces uno de los presentes escuchó una voz suave que decía en quechua «Chay llapy chay llapy», cuyo significado es aquí nomás. Todos los demás vecinos de Sogay aseguraron que escucharon la misma voz y la misma orden y comprendieron que “la voluntad de la Santísima Virgen era permanecer en aquel lugar e interpretaron el que sería más tarde su nombre: Chapi”.

Refiere monseñor Bernedo que “la noticia del milagro corrió por todos los pueblos aledaños, que ofrecieron lo que tenían a la mano para levantar su primera capilla: piedras, palos, barro y paja”.

Eso bastó para que allí mismo se erigiera un rústico santuario al que concurrían en número cada vez mayor, peregrinos deseosos que rezar ante la imagen y pedirle favores.

El 13 de agosto de 1868, cuando tuvo lugar un violento terremoto que destruyó la capilla pero no causó daño alguno a la imagen, los fieles se convencieron de que estaban frente a una imagen realmente milagrosa.

Autoridades de Arequipa deciden la construcción del nuevo santuario

Allí mismo se levantó una capilla de las mismas características de la primera y 1887, los devotos decidieron levantar un templo serio con fuertes paredes de sillar con techo de calamina que fuera capaz de resistir temblores y las lluvias.

Más adelante, en 1942, el párroco de Chapi, el padre Domingo Díaz, vio que tanto el templo como sus entornos, no eran dignos de la majestad de la Virgen y que era necesario dotar al santuario de las facilidades que requería la cantidad de peregrinos que llegaba hasta Chapi.

Consiguió mediante donaciones, el dinero suficiente para la adquisición de hierro, cemento, ladrillos y sillar proveniente de canteras cercanas al santuario y levantó un templo de 74 metros de largo por 22.40 metros de ancho.

El sacerdote construyó también una pequeña escuela, un local para establecer un puesto policial, una enfermería, una cafetería, una residencia sacerdotal en sus dos pisos, cocina y comedor, y, adicionalmente, habitaciones para el personal que fuera necesario emplear. El cura pensaba en lo grande que iba a ser el santuario, el cual debía estar provisto de servicios de electricidad y agua permanentes.

Cuentan que un nuevo milagro de la Virgen de Chapi se produjo cuando uno de los obreros que trabajaban en las canteras de sillar rogó con mucho fervor que les proporcionara agua porque se hallaban deshidratados por el calor y que al día siguiente cuando reanudaban la tarea se encontraron con un manantial que brotaba de bajo una piedra. Lo llamaron el Ojo del milagro y hasta ahora proporciona agua a quien la necesite a unos cinco kilómetros de distancia del santuario.

Con el tiempo, quienes usaron el agua del Ojo del milagro, descubrieron que tenía propiedades curativas. Uno de los primeros fieles que lo experimentó fue un hombre que padecía de un mal de los ojos, que quedó instantáneamente curado cuando se lavó con el agua milagrosa.

Según el padre Bernedo, el milagro del agua se difundió prontamente y de él dieron cuenta el diario El Deber de Arequipa y la Revista Católica de Lima.

La Virgen de Chapi fue traída a Arequipa por primera vez en febrero de 1890, según una información del diario La Bolsa del 14 de febrero de ese año. El obispo Monseñor Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio, fallecido hace dos años, la hizo traer nuevamente en 1983 con el fin de que presidiera la ceremonia solemne de clausura del Año Santo.

Los memoriosos recuerdan que entonces se abatía sobre Arequipa y la región sur, una larga sequía que había causado la pérdida de las cosechas y provocado la miseria de miles de campesinos. Poco después de la ceremonia que la Virgen presidió, se desencadenó una lluvia que levantó la agricultura de la región.

Cuando el Papa Juan Pablo II visitó Arequipa el 2 de febrero de 1985 los fieles llevaron a la Virgen al estadio donde fue coronada por el Sumo Pontífice. Más tarde, en diciembre de 1999, enero y febrero de 2000 fue traída nuevamente a la Ciudad Blanca, con motivo del Jubileo Santo, y los fieles tuvieron ocasión de verla visitar numerosas parroquias, algunas de ellas tan lejanas como la de Cailloma.

Originalmente, la festividad de la Virgen de Chapi se celebraba el llamado “jueves de comadres”, en la semana anterior al domingo de carnaval pero se recuerda que las festividades se vieron frustradas varias veces debido a las torrenciales lluvias que se producen habitualmente en febrero, por lo cual se trasladó la fiesta al 1 de mayo, fecha que se respeta desde 1876.




sábado, 25 de abril de 2009

Ladran, Hilaria Supa, tú avanza



Ofendida y burlada, quisieron
humillarla pero ella respondió con
la entereza de la sinceridad



Hilaria Supa Huamán, congresista de la República no se expresa bien en castellano pero maneja el quechua como una espada alzada que le ha valido ganarse los votos con que se encuentra en el Congreso, donde muchos que se dicen hispanohablantes maltratan cotidianamente el español como si fueran hijos de otras lenguas, con pocas y honrosas excepciones.

Don José Carlos debió revolverse en su tumba el día en que el diario que dirige su nieto, según se cree, con toda mala leche y ánimo de acentuar las diferencias humanas, levantó esa portada que causó indignación hasta en quienes no tienen la costumbre de hacerlo en el Congreso de nuestra república chola.

La portada se ensañaba a toda página con doña Hilaria, fotografió y describió las faltas de ortografía en el cuaderno de notas de la legisladora, quien hacía anotaciones en castellano.



Doña Hilaria Supa Huamán nunca ha negado esa parte de su biografía en que por la falta de oportunidades padeció lo que padecía y padece aún hoy un gran sector de nuestro pueblo, y ha dicho con toda sinceridad que no fue a la escuela porque –y eso no lo ha dicho pero se intuye- sus padres la necesitaban para ocuparse desde muy pequeña de las tareas de su hogar o del campo.

Es decir, la niña Hilaria tenía que trabajar a la edad de seis o siete años cuando el descendiente de José Carlos iba a una cómoda escuela, luego de tomar un magnífico desayuno, porque nació en una sociedad que le dio la oportunidad de hacerlo.

Burlarse en la forma en que lo hizo la portada del diario que dirige el descendiente de don José Carlos, de una ciudadana que ha logrado en la culminación de su vida –no confundir con el final de su vida– llegar a representar a nuestra sociedad, es de lo más deleznable que se hubiera podido imaginar en un medio de comunicación.

Es cierto, doña Hilaria masca el castellano, pero habría que poner a alguno de los sabios redactores y director de aquel medio a intentar mascar el quechua a ver cómo les va. Doña Hilaria se expresa en dos idiomas, bien en quechua y se hace entender con las deficiencias comprensibles, en castellano, que no es su idioma paterno.

Habría que indagar, sin dobles malas intenciones, si los colegas que se rieron de las faltas de ortografía de doña Hilaria, no necesitan también recurrir a algún Coquito que les enseñe algo que no saben o que olvidan en el momento de escribir sus informaciones.

Doña Hilaria, nativa ella, llegó al Congreso no por arte de magia ni porque la nombró o le facilitó el camino algún dictador que ciertas mentes añoran. No. Ella llegó con la fuerza que le dieron los votos de 13,700 ciudadanos, y conquistó un lugar en la representación nacional constituida por ese grupo de ciudadanos peruanos, mayores de 25 años, elegidos en concordancia con nuestra Constitución, para bien o para mal por la ciudadanía.

Ha venido al Congreso para luchar, junto a otros, para que las ventajas que ella no tuvo les sean entregadas hoy a esos peruanos que carecen de la oportunidad que tuvimos y tenemos quienes vivimos en las ciudades, para que no solo tengan resuelto el problema del pan cotidiano sino para que enriquezcan su espíritu con las escuelas y colegios que la sociedad excluyente les ha negado en el pasado y persiste aún hoy en prohibirles.

Ha llegado hasta el Congreso para que las desigualdades por la forma de hablar, por el vestido o la forma de vivir desaparezcan, ya que estamos en la búsqueda de una sociedad que cada vez nos iguale más en lugar de diferenciarnos. Para eso, Hilaria Supa está en el parlamento con su vestido cusqueño y su montera para proclamar ante el mundo que no se avergüenza de sus orígenes y recuerda las carencias que sufrió.

Y por ello merece todo nuestro respeto. No importa, Hilaria. A las bajezas que desdicen de la ética y de la comprensión humana, debes responder como el Quijote: “Ladran, Sancho, señal de que avanzamos”.



(Caricatura de Carlín en La República)

miércoles, 22 de abril de 2009

El “Cholo” Choquehuanca ha muerto





Creó la AUPA de Arequipa para
dar casa a los que no la tenían
y APIMA para crear trabajo


El “Cholo” Domingo Choquehuanca Borda, quien acaba de morir en Arequipa, era mencionado con todo respeto y a cada rato por el entonces presidente Fernando Belaunde Terry, sobre todo cuando se realizaban en el palacio de gobierno aquellas conocidas asambleas departamentales. Y creo que no hubo quienes lo conocieran y no lo respetaran y quisieran.

El presidente lo ponía como emblema: “Vean ustedes, por ejemplo”, decía, “a mi amigo Domingo Choquehuanca, que no desmaya, que viene a todas estas reuniones departamentales y a veces me sale al encuentro en cualquier villorio que visito y me exige que haga esto o aquello por su pueblo. Deben aprender de él esa forma de exigir para que las promesas se cumplan”.

Entonces Choquehuanca estaba empeñado en conseguir la aprobación de una ley que creara una urbanización industrial en Arequipa, lo que más adelante dio en llamarse parque industrial, que alojara a los pequeños industriales y artesanos en amplios lotes donde se fomentara el desarrollo de la pequeña industria y el bienestar de sus participantes.

Así nació APIMA, una Asociación de Pequeños Industriales que se instaló en el extremo del aún despoblado distrito de Mariano Melgar, en una zona que después se llamaría Santa Rosa, allá, por los años 60.

Tuvo los modestos comienzos de cualquier hombre que llegaba ”del interior” –creo que Juliaca era el lugar de su nacimiento- en un taller de la calle San Camilo, donde comenzó a exhibir la producción de su naciente industria metalmecánica.

Luego, tras la fundación de APIMA se trasladó allá y su industria creció hasta competir con los mejores y poderosos del ramo en la capital de la República.

Flores para embellecer su tumba





Pues bien, Domingo Choquehuanca Borda, acaba de morir. En una información del diario Noticias de Arequipa, leo que murió el domingo pasado y que ayer, martes fue enterrado en el cementerio Parque de la Esperanza.

Recuerdo a Domingo Choquehuanca por su actividad irrefrenable que no se contentaba con lograr lo que quería sino que lo extendía a todos los demás con una convicción solidaria que es rara en la generalidad de seres humanos.

Al comienzo, cuando lo conocí porque fue a la redacción de El Pueblo a pedir “por favor, don Eduardito”, que se publicara algo de las actividades de la joven Asociación de Urbanizaciones Populares de Arequipa (AUPA), cuyo futuro agitado y cuestionable no alcanzó a adivinar ni a prevenir, no vi aún el alcance de las obras que quería realizar y que, de hecho, materializó a lo largo de su existencia, algo de lo que pocos hombres pueden enorgullecerse.

Miles de amigos lo acompañaron




Después me persiguió hasta el diario Correo de Arequipa y años más tarde en el antiguo Expreso del jirón Ica, siempre con el mismo fin de buscar el desarrollo de quienes trataban de progresar y confrontaban las mil y una dificultades de la burocracia.

No lo veía desde hacía unos diez o quince años, pero me imagino que sus últimos tiempos -tampoco sé la edad en que se lo lleva la muerte- fueron los mismos de aquel Choquehuanca recio, con un cartapacio bajo el brazo, que le hablaba a uno con las manos cruzadas como en un gesto de amistad y de paz.

Y deseo fervientemente que disfrute de ambas, allá donde debe estar ahora, con sus fierros y su incesante deseo por hacer algo en favor de sus semejantes.


(Fotos del diario Noticias de Arequipa)


sábado, 18 de abril de 2009

Cuatro frescas (XXVII)



Toda la vida me han llamado Padre, no sé por qué se extrañan ahora que aparece el bebito de dos años. (Presidente Lugo).

Mi papá Felipe es tan optimista que se ha casado por tercera vez y ha sacado pasaje de ida y vuelta (Hijo de Tudela).

Dios ha bajado al Perú: Ha inspirado a García para el plan anticrisis y ha aconsejado a Don Aire postular a la presidencia. (Ciriani).

Y yo seré presidenta para declarar inocente a mi papito. (Keiko Ciosa).


jueves, 16 de abril de 2009

Una incursión duenderil en Caretas

Alteraron la compaginación,
repitieron y anularon
buen número de pliegos

Sucede hasta en las mejores familias... periodísticas


Los duendes ingresaron a Caretas y empastelaron gran parte de la edición que salió a la calle esta mañana con una atractiva portada que llevaba por título "Frecuencia Naranja", con un Baruch Ivcher pegado a una nueva mamadera.

El asunto, según analistas, puede haberse producido por un error de la compaginación en el sistema digital. No saben los analistas, qué programa utiliza Caretas en su compaginación, pero el hecho es que su “encabalgado” de la edición de hoy, le falló.


Así pues, en la llamada página 1, (que para otras revistas y publicaciones es la 3) apareció como siempre su conocida sección “Nos escriben…” y todo prosigue normal hasta la página 8. En lo que debió haber sido la 9, es decir la del índice, al frente de su directorio, aparece otra vez la 1, en un nuevo juego que se repite hasta otra página 8.

A continuación, donde debiera estar la página 9, que habitualmente aloja al índice o contenido de la revista, aparece de sopetón Mar de fondo, signado como página 17.

Según las inalterables y rígidas reglas del encabalgado digital, que los abuelos hacían a mano y mirando cada hoja de papel impreso, y nosotros hacemos en computadora, el fenómeno se repite en sus páginas correspondientes de la parte posterior, es decir, todo normal hasta la página 72 y allí hay un salto hasta la 81. De paso te privas de leer el pase del artículo sobre la emboscada en el VRAE que debió aparecer en la página 78.

Llamé a Caretas y pregunté si cabía la posibilidad de una enmienda y la persona que me respondió, dijo que no. Yo, que pensaba que la falla solo era de parte de la edición, recorrí varios quioscos me convencí de que la falla había sido total y que los duendes habían hecho una maldad absoluta que afectó a toda la tirada.

¡Lástima! Pero todo tiene solución y estas cosas ocurren hasta en las mejores familias… periodísticas.

Harían bien, sin embargo, los muchachos de Caretas, en mandarse una explicación y, si es posible, reponer el material faltante de la 2074 en algunas páginas adicionales de la 2075. Salvo error u omisión o mejor opinión.

Y, además, es recomendable una fumigación antiduende.




viernes, 10 de abril de 2009

Se acerca reconciliación con Hamsun




Ya se venden obras de Hamsun en Oslo

Antes no las querían
ni regaladas, hoy su
precio sube cada día


Una nota que me llega a través de Internet sobre Knut Hamsun, me trae una buena noticia porque me parece el comienzo de una esperada reconciliación.

En el diario Página 12 de hoy viernes santo, el periodista Juan Forn escribe: “Y, lo que son las cosas del mundo capitalista: esas primeras ediciones de Hamsun que nadie en Noruega quería ni regaladas hasta ayer, se venden hoy en Oslo a miles de dólares, y su precio sigue subiendo”.

Me parece un anticipo a la reconciliación entre el pueblo noruego, diseñado con tanto cariño en las páginas de sus veinte novelas, y la memoria de su máximo escritor, a quien más de medio siglo atrás, declararan traidor a la patria y a quien, solo en obsequio a su vejez le hicieran la gracia de declararlo loco para no esconderlo entre los muros de alguna prisión.

El 19 del pasado febrero les contaba aquí mismo, que la reina Sonia asistió a la ceremonia con que se abrían las evocaciones por el 150 aniversario del nacimiento de Hamsun y que la princesa Metter-Marit anunció que será la madrina del acontecimiento, que se desarrollará en etapas sucesivas y cuyas ceremonias culminantes tendrán lugar el próximo 4 de agosto.

Knut Hamsun y su esposa Marie




Dos acontecimientos marcan el comienzo del año a favor de la reconciliación de Noruega con Knut Hamsun: El 19 de febrero se conmemoró el aniversario de la muerte del escritor.

Aunque algunas autoridades y funcionarios se han resistido a participar en los actos –el director del Teatro de Tromso, Otto Hommlung dijo que “no permitirá que en su escenario se realice un solo acto que se sume a las celebraciones, (del sesquicentenario del Premio Nóbel de Literatura de 1920), no nos pueden obligar a hacer una fiesta a Knut Hamsun”.

Pero el ministro de Cultura, el socialdemócrata Trond Giske, se anticipó a los rechazos que la evocación de ambos aniversarios provocarían y dijo que los actos programados en homenaje a Hamsun no serán “ajenos a la crítica de los ciudadanos por sus simpatías con el nacionalsocialismo alemán”.

Forn recuerda en su nota de Página 12 que “Hamsun murió por fin, en 1952, a los noventa y tres años. Hasta el día de hoy ninguna calle en Noruega lleva su nombre pero, después del film de Troell, sus libros volvieron poco a poco a editarse y a leerse en su país”.

Cuenta que el sueco Jan Troell agarró un día a su equipo, se lo llevó a Noruega y comenzó la filmación de lo que titularía simplemente “Hamsun”, en 1996. Ese mismo año, Bentein Baardson filmaría ”El enigma de Hamsun”, para completar una veintena de películas que reprodujeron otras tantas novelas de Hamsun desde 1921, cuando acababa de ganar el Nóbel de Literatura.

Juan Forn aporta algunos datos poco conocidos de la vida de Hamsun.

Repudiaba por igual a rusos e ingleses, a estos por adelantados y a aquellos por atrasados. Sin embargo, fue el propio Stalin, quien después de la guerra, enterado de las vicisitudes que Hamsun sufría a causa de sus simpatías, pidió al gobierno noruego través de su ministro Molotov, “que se dejara morir en paz a Hamsun”.

Refiere, asimismo, que “cuando es recibido por el Füehrer en Austria, Hamsun se niega a llevarla (a su esposa Marie) con él. Y va solo a ese encuentro en el que intentará en vano llevar la conversación hacia el destino que tendrá Noruega después de la guerra, y Hitler sólo mostrará interés por saber en qué momento del día escribe Hamsun y cómo se le ocurrió La bendición de la tierra, se da un notable viraje en la vida de Hamsun. En cuanto Hitler pierde la paciencia y abandona sin despedirse a su invitado, queda sellado su destino: caído en desgracia para el gobierno del colaboracionista Quisling, que ya no lo necesita, y repudiado por el resto de sus compatriotas, que lo ven como el peor de los colaboracionistas, Hamsun queda más solo y más resentido que nunca”.

Sin embargo escribe una nota necrológica a la muerte de Hitler. “En ese espíritu”, dice Forn en Página 12, “contempla la rendición de Alemania y espera su detención. A Marie la condenan a tres años de prisión. Él ofrece un problema más difícil de resolver. Se decide trasladarlo a un psiquiátrico donde se lo somete a una lenta, interminable evaluación que determine si el anciano de 86 años está en sus cabales. Hamsun se da cuenta de lo que pretende el gobierno noruego: que él muera antes de que tenga lugar un proceso judicial ignominioso para todos. Pero lo que él quiere es precisamente eso: ser juzgado. Y así se lo hace saber a médicos y enfermeras, a gritos: “¡No estoy senil, al menos no lo estaba cuando entré a este manicomio!”.

“A pesar del psiquiatra jefe (que, en su intento por desentrañar el enigma del artista traidor obliga a la encarcelada Marie a confesarle secretos conyugales), Hamsun logra su propósito: es sometido a juicio en los tribunales de Oslo. La sentencia le importa poco: incluso se queda dormido mientras la leen. Para él, el juicio terminó en cuanto hizo su descargo (sin intentar en ningún momento defenderse: lo único que le importaba era que se escuchara su versión de los hechos). Desposeído de sus bienes por el gobierno noruego, repudiado hasta por los niños de su aldea (y repudiando él a Marie, a quien se niega a recibir cuando ella sale de la cárcel), Hamsun decide inesperadamente volver a escribir. Lleva veinte años de nula producción, pero en pocos meses redacta “una obra maestra”. Eso al menos es lo que dice su editor cuando lee el original de Por los viejos caminos (cuyo sugestivo subtítulo es “Con la capacidad mental disminuida”). El editor va a ver a Marie después de leer el libro: no se atreve a enfrentar a Hamsun, decirle que ningún libro suyo podrá publicarse en Noruega, al menos hasta su muerte. Marie mira desconsolada al editor: “¡Entonces no se publicará nunca, porque él no va a morirse! Ya ha hablado con Dios del asunto”.

Más de medio siglo después de acabada la Segunda Guerra, hay señales de reconciliación entre el pueblo que Hamsun amó tanto y su recuerdo. Eso es, por lo menos lo que se espera para el próximo 4 de agosto, cuando se cumpla el sesquicentenario del nacimiento del tan discutido gran escritor.







jueves, 9 de abril de 2009

Un “samurai” que corre del peligro


Ahora intenta prolongar su
dinastía a través de Keiko


Su último refugio fueron las palabras: "Señor presidente, interpongo recurso de nulidad".

Pero ya todo estaba perdido. La Justicia peruana, a la que él se dio el lujo de corromper y vilipendiar –“esos jueces se orinaban de miedo”, dijo alguna vez– le acababa de dar 25 años de prisión efectiva en castigo a los horrendos crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, donde murieron 25 personas, entre ellas un niño de ocho años acribillado por las balas del grupo Colina.

El Poder Judicial del Perú también lo sentenció por el secuestro del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer.

Veinte años duró la ambiciosa carrera de este “héroe” que en el poder fue autoritario, amenazador, mentiroso y ante las batallas corría a esconderse o se ponía fuera del peligro, a pesar de lo cual, para su segunda y lejana esposa japonesa Tudoka sigue siendo un samurai, no de los que viendo mancillado su honor se hacen el hara-kiri, sino que se escudan en lo que podría venir si su hija resulta presidenta del país que humilló y destrozó.



El japonés que fue peruano para hacerse elegir y japonés para buscar refugio en el Japón, solo quería ser senador en 1989 y en 1990, quince días antes de las elecciones, tenía un 5 por ciento de la intención de voto, gracias a su partido Cambio 90, a su engañoso lema de “honradez, tecnología y trabajo” y a su promesa del “no shock”.

Ahí fue que salieron en su ayuda -“porque nunca votaremos por la derecha”- apristas y comunistas que lo encumbraron a la presidencia, a pesar de todos los indicios bien fundamentados sobre su origen y de la denuncia sobre evasión de impuestos que determino su llamado a Montesinos para que le “arreglara” el asunto.

Durante su campaña se burló del proyecto liberal de Mario Vargas Llosa y declaró su mentirosa convicción del “no shock”, que fue precisamente lo que aplicó ocho días después de su ascensión al poder.

Lo que vino luego es historia archiconocida: se alió con los militares a quienes dio un nuevo jefe, Montesinos, y dio los pasos encaminados a dar el autogolpe de abril de 1992 para convertirse en el emperador, que hace una semana, delegó a sus hijos Keiko y Kenji, continuar la dinastía.

Entre paréntesis hay que preguntarse qué merecimientos tiene Keiko para aspirar a la presidencia del Perú. Ella tampoco cree en la democracia ni el respeto a las instituciones y poderes que sustentan el estado de derecho, como lo han demostrado sus discursos ante la masa naranja que la aplaude. Sería previsible esperar de ella otro fuijimorazo con el correr de los tiempos, ya que él único plan de gobierno que exhibe hasta el momento es indultar a su papi.

¡Y eso, los peruanos no lo podemos permitir!



La ejemplar sentencia dictada por el tribunal presidido por el vocal supremo César San Martín Castro, e integrado por Víctor Prado Saldarriaga y Hugo Príncipe Trujillo, por la comisión de crímenes de lesa humanidad, ha convertido al samurai en un convicto más de las cárceles peruanas, aunque su ex alta investidura no le permita ser trasladado a la compañía de la masa delincuencial de los penales.

Quien destrozó la institucionalidad, corrompió a las fuerzas armadas, se apoderó del Poder Judicial, arrasó los derechos de ciudadanos y trabajadores, usó a la prensa sobornable y a los legisladores tránsfugas, y pudo así mantener a la mala todo el poder, espera ahora los resultados de su apelación.

Ya no puede decir, como lo repitió hasta el cansancio en el Japón y en Chile, mientras duraba el trámite de su extradición, que todo estaba fría y estratégicamente calculado.

Ahora sólo le queda esperar el veredicto supremo y definitivo de los jueces peruanos, que es previsible, darán una sentencia que será una nueva demostración del cambio de imagen del Perú democrático de hoy, puesto al descubierto por el magistrado César San Martín en la primera etapa del ejemplar proceso.



viernes, 3 de abril de 2009

Las fujimentiras de costumbre






De la intoxicación con bacalao a la
conferencia sobre contrabando
de armas para las FARC


En su último alegato de autodefensa, el ex dictador quiso aparecer como el mesías que encontró un país en ruinas y tras gobernar en el infierno, logró levantarlo, merced a su gallarda valentía que le permitió derrotar al terrorismo y recuperar la economía popular.

La única verdad de todo eso es que gobernó acompañado de demonios que se peleaban por quién robaba más y más rápido. Y de su valentía ¡ni hablar! Solo hay que recordar que apenas supo del intento de rebelión constitucional del 13 de noviembre, pidió alojamiento en la embajada japonesa de donde no salió sino cuando lo convencieron de que el peligro había pasado.

Tampoco fue muy valiente cuando salio del palacio entre gallos y medianoche y dejó a su pobre hija Keiko librada a su suerte. Ahora, por ese mérito, Keiko quiere ser presidenta. Y el ex dictador va más allá. Cree que ha fundado una dinastía japonesa en el Perú y anuncia que después de Keiko vendrá Kenji. ¿Y después?..

Bueno. Tratamos de hablar de las mentiras.

La primera mentira conocida fue la de su propio nacimiento. Y la periodista Cecilia Valenzuela, quien hizo una investigación en una parroquia sufrió las consecuencias, cuando averiguó que había evidencias de que el mentiroso había nacido en el Japón y no en el Perú.

Otra mentira famosa fue la de la intoxicación con bacalao en días cercanos a una semana santa como ahora, urdida con la ayuda de su entonces esposa Susana Higuchi, para escapar de la prensa que le pedía precisiones sobre la existencia de su plan de gobierno que jamás existió.

Mentira trágica fue aquella con que hizo comulgar a los electores -entre los cuales no me conté jamás- y que divulgó a diestra y siniestra, incluida la polémica con Vargas Llosa, según la cual su gobierno no produciría ningún shock. Ocho días después de asumir su mandato, un asustado ministro Hurtado Miller, saldría a la televisión para hablar por él y a santiguarse mientras rogaba que Dios nos ayude, y anunciaba el más brutal shock que golpeó a los peruanos.

Un ex dictador en el banquillo





Mintió cuando dijo que el presidente Fernando Belaunde no había hecho nada para combatir a los terroristas, porque en realidad, el arquitectoa fue quien comenzó el combate contra Sendero Luminoso y comprometió en ello a las Fuerzas Armadas, que se encontraron con un enemigo en las sombras.

Mintió al decir que Alan García tampoco hizo nada. El actual presidente no es de mi simpatía, pero la verdad es la verdad. Bajo el gobierno de García se creó la DINCOTE que a través de su Gein atraparía a Abimael Guzmán, sin disparar un tiro y , esta vez sí, con pleno respeto de los derechos humanos y de las leyes.

Mintió cuando dio el autogolpe de estado porque su verdadera finalidad era apoderarse del gobierno y junto a Montesinos, Hermoza Ríos y la cuadrilla que conocemos, robar cuanto pudieran de este país, donde las protestas estaban prohibidas y en cuanto alguien lo hacía, le soltaba los mastines de la prensa chicha para demolerlo como les ocurrió a muchos políticos y ciudadanos honrados y rebeldes.

Mintió descaradamente junto a su carnal Montesinos, cuando ambos dieron una conferencia de prensa para informar del descubrimiento de un contrabando de armas para las FARC colombianas. En realidad, estaban tendiendo una cortina de mentiras porque más tarde se supo que Montesinos con su apoyo fue quien organizó aquella operación para llenarse los bolsillos.

Mintió cuando después de la toma de la embajada japonesa, declaró a las agencias extranjeras que él y su hijo Kenji habían planeado la operación en un franco y abusivo desborde que dejó a los verdaderos planificadores y protagonistas de esa heroica acción como los inútiles del barrio.

Mintió cuando salió en desesperada persecución de su asesor, como si no supiera que estaba de viaje con una indeminzación por servicios prestados, de 15 millones de dólares en el bolsillo, en un barco llamado Karisma.

Mintió cuando dijo que se iba a Brunei para participar en el foro de la APEC y enrumbó al Japón para no enfrentarse a sus responsabilidades y de paso se llevó en el avión presidencial decenas de maletas con las pruebas de sus delitos. Como usted recordará se quedó valientemente refugiado en el Japón, después de renunciar por fax.

Mintió cuando dijo que había regresado al Perú a dar la cara. La verdad fue que le salió mal el cálculo político y las autoridades chilenas lo atraparon, le permitieron vivir en un balneario de alto lujo, pero lo extraditaron para que pague sus culpas. En realidad, fue la justicia chilena la que lo condenó en primera instancia al declarar válidos los indicios expuestos por el Poder Judicial del Perú en apoyo del pedido de extradición.

Y hoy en la mañana, cuando presentaba su alegato de defensa volvió a mentir, de paso se salió de los límites que los jueces le fijaron y convirtió el banco de los reos en una tribuna política.

Mintió al mostrar las medicinas con la misma aflautada voz que usó para sus mensajes en que nos endilgaba periódicamente sus mentiras.

Y finalmente, sus males parecen también una mentira, pues salvo las arrugas y el miedo que se reflejaba en su rostro, parecía gozar de muy buena salud y de estar disfrutando la “mazmorra” en que aguarda su sentencia.




miércoles, 1 de abril de 2009

Cuatro frescas (XXVI)



Le puse mascarillas a las policías de tránsito para que ya no toquen el pito. (Cabanillas).

Al venado no le interesa cuántos cuernos le pone la venada. (Carranza).

Ahora soy yo el asustado. (Beteta).

Los chistes de Carbonel solo hacen reír a las hienas. (Melcochita).