viernes, 16 de noviembre de 2007

Cara de susto

¿Vieron la cara de asustado que tenía el ex dictador Alberto Fujimori cuando descendió del helicóptero que lo trajo de la base aérea de Las Palmas y lo entregó a sus custodios en el centro policial de la Diroes? Hasta ahí no iba su "estrategia", ni sus decantados "cálculos políticos". Se convertía simple y llanamente en un reo contumaz que después de una larga ausencia y fuga por medio mundo era traído -no venía-, era traído por las autoridades para que rindiera cuenta de sus actos durante los casi diez años de gobierno corrupto en que destruyó instituciones e hizo descender la riqueza moral de nuestro pueblo hasta límites inimaginables. No queríamos publicar su foto pero hay necesidad de hacerlo para contrastar su imagen actual con la soberbia, la mentira y el abuso que caracterizaron su gobierno.
Sin que ese sea un grato suceso, creo que es necesario traerlo a la memoria para que la historia no se repita y tengamos cuidado, mucho cuidado, cuando en el futuro nos acerquemos a las ánforas para depositar nuestro voto por uno u otro candidato para entregarle el país, nuestro país, durante cinco años, con la esperanza de que al fin, nos construya el porvenir de bienestar que deseamos.
Lo último. Los esfuerzos del abogado de Fujimori, para dilatar el plazo de la audiencia no dieron los resultados que él quería. Los magistrados juzgadores decidieron que, de todas maneras, la primera audiencia tendrá lugar en la DIROES el lunes 10 de este bendito mes de diciembre.

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