viernes, 14 de marzo de 2014

Las periodistas en la primera línea

No más futbolistas ni
bailarinas que hagan del
periodismo un vil oficio

Nota del editor – Bajo la firma del decano del Colegio de Periodistas de Lima, Max Obregón Rossi,  el diario oficial El Peruano publicó hoy el artículo “La mujer en el periodismo”, que me permito reproducir por su valor gremial y de defensa de la profesión. Pocas veces, un representante gremial ha salido a señalar con tal crudeza la usurpación que personas ajenas a la profesión, hacen del periodismo con la permisiva mirada de empresas y empresarios de la comunicación, quienes admiten y pagan la distorsión y el escarnio de la verdadera misión del periodismo a la que convierten en un oficio vil.  Gracias, Max Obregón, por este artículo que al destacar la misión de la mujer periodista esclarece también la misión del periodismo frente a los usurpadores.

Por Max Obregón Rossi, Decano del Colegio de Periodistas de Lima

Max Obregón Rossi
Una reconocida colega escribió que es más probable que un padre muela a palos a su hija si la encontró haciendo el amor con su enamorado y, en cambio, festejaría y aplaudiría si a quien encontrara fuera su hijo.

E igualmente recordó que una mujer en edad reproductiva que postula a un trabajo se enfrentará al minucioso análisis de sus futuros empleadores que hasta le preguntarán si tiene ganas de tener hijos para ver si la contratan mientras que no les importa si un hombre tiene muchos niños en casa o si planea tener más.

Estos dos ejemplos nos indican que pese al tiempo transcurrido y las conquistas logradas por igualdad de género, las brechas aún subsisten y queda mucho por hacer a favor de las mujeres.

En el caso del periodismo, como todas las demás actividades, su ejercicio estuvo también limitado a los varones. Sin embargo, fue a través de la prensa que la mujer empezó a manifestarse como lo que es: un ser con igualdad de derechos.

Clorinda Matto, pecursora


Clorinda Matto de Turner, Mercedes Cabello, Juana Manuela Gorriti y Dora Mayer –a mediados de 1800– son registradas pioneras del periodismo, pues además de escritoras dirigieron publicaciones que debatían y denunciaban aspectos sociales de nuestra naciente república. Hacia 1918 aparece Ángela Ramos, considerada la primera periodista peruana, quien con apenas 22 años publica en el diario El Comercio su carta-manifiesto titulada El sufrimiento de la mujer que trabaja.

Pero los tiempos han cambiado. Ahora mismo, en nuestra orden, la decana nacional es una mujer, y hace algunos años también otra mujer ocupó el mismo cargo; igualmente en el Colegio de Periodistas de Lima hemos tenido anteriormente como decana a una mujer. Aquí, en el periodismo, hace años les reconocimos su espacio.

Para nuestra orden también es una obligación cumplir los objetivos para los que fuimos creados por ley y señalar con el dedo acusador cuando se falte a la ética o se trafique con las miserias de una sociedad que también está enferma. Estamos cansados de asistir a un periodismo intrascendente, sin combate, simplón, en que el protagonista es el propio periodista que ni siquiera está preparado para asumir un rol tan importante en nuestra sociedad.

No son todos los que están
No más futbolistas a quienes se les entrega un micrófono para comentar cuando ni siquiera saben hilvanar una frase de cinco palabras. No más humoristas ni cómicos que con amaneramientos o frases de doble sentido se convierten en reporteros de tanto programa de espectáculo que desbordan las pantallas de televisión. No más bailarinas siliconeadas que reemplacen a verdaderas colegas que estudiaron para una profesión digna y que improvisados productores insistan en que eso es lo que le gusta a la gente.

Esta será una tarea dura que necesita la participación de todos sus miembros, pero la vamos a ganar.

1 comentario:

NEXMI DAZA ARENAS dijo...

Mientras esté vigente la Ley Torres, cualquiera podrá ser periodista y los auténticos continuarán postergados.
Por eso debe volver a ser obligatoria la colegiación!