miércoles, 15 de octubre de 2008

Taller del periodista (I)



(También para los
que no lo son)

El dequeísmo
Este es el primero de una serie de consejos, recomendaciones o lo que quiera llamarse, en torno a los vicios o errores más saltantes en que incurren no solo los periodistas –que según la doctora Martha Hildebrandt, son los que mal utilizan la preciosa herramienta del lenguaje– sino encumbrados personajes de la política, de instituciones diversas, del arte, de la literatura y hasta de la cultura.

Aquí seremos inmisericordes para señalar, a veces con mención del milagro y el santo y en ocasiones el milagro solo, de lo que se pueda pescar en ese firmamento de la televisión, la radio, los periódicos... el Congreso, el Palacio de Pizarro, las conferencias de prensa, los discursos y cualquier otro hecho que caiga bajo nuestra acuciosa observación.

Dijo, entre otras cosas, el líder político Ollanta Humala en una entrevista de la televisión frente a Mariella Balbi: “Nosotros pensamos de que …
Aparte de usar 23 veces la palabra tema en unos 20 minutos, es decir, más de una por minuto, incurrió en el dequeísmo en que pecan muchos hispanohablantes, lo cual nos da motivo para hablar de ese fenómeno y de su contraparte el antidequeísmo.

El llamado dequeísmo o uso irregular del de que, la preposición de seguida por la conjunción que ya es un virus generalizado del idioma y ataca a millones de hispanohablantes, sin respetar niveles sociales, políticos ni profesionales.
Pero no siempre la aparición de la preposición de y la conjunción que tiene que ser considerada como un error.
Lo más frecuente, sobre todo en los medios de televisión y la radio, es escuchar a políticos de alcurnia decir sin rubores yo creo de que, yo pienso de que...
Entonces surgieron en la otra vereda los guerreros del lenguaje que querían combatir el dequeísmo y trataban de ponerse a salvo de la epidemia y librar de ella a todos los demás, y lamentablemente optaron por una vacuna que los envió a la práctica de lo que los académicos llamaron el antidequeísmo. Es decir, para evitar el dequeísmo, pusieron en uso y abuso el antidequeísmo.
De modo que era bastante frecuente escuchar que mucha gente señalaba tengo la certeza que... o esa medida fue tomada después que...
Así, pues, el remedio resultó peor que la enfermedad. Se eliminaba una parte fundamental de la oración como es la proposición de y se produjo un fenómeno al que un estudioso llamó “un gazapo mortal”.

Regla fundamental para evitar el dequeísmo: no debe usarse el de que cuando uno habla o escribe en primera persona ni tercera persona.
No debe decirse: Yo pienso de que, sino yo pienso que...
Tampoco yo estimo de que sino yo estimo que…
Menos fulano dice de que... sino fulano dice que…
No decir ellos opinan de que… sino ellos opinan que....

La regla de la pregunta
Una regla que nos ayudará a evitar el dequeísmo –y por extensión el antidequeísmo– es convertir la frase que se va a pronunciar o escribir en una interrogación utilizando sus mismos elementos.
Ejemplo: Yo estoy seguro de que...
Hagamos la prueba de preguntarnos ¿de qué estoy seguro?
La respuesta natural es Yo estoy seguro de que … algo ocurrió.
Otra prueba: Tenemos la certeza de que...
Para saber si la construcción ha sido correcta hay que preguntarse: ¿De qué tenemos la certeza?
La respuesta que fluye con naturalidad es Tenemos la certeza de que allí ocurrió algo.

No es el mismo fenómeno de yo estimo de que porque si se utiliza la interrogación según la regla enunciada, no se puede preguntar ¿de qué estimo yo? Lo correcto, normal y natural es preguntar ¿qué estimo yo?
De modo que de ninguna manera debe decirse yo estimo de que…
Tampoco podrá decirse yo considero de que, ya que si aplicamos la regla de la pregunta e interrogamos ¿qué considero yo? la respuesta natural es yo considero que, porque de ningún modo la pregunta podría ser ¿de qué considero yo?
Siguen algunos ejemplos de cuándo debe utilizarse el de que y cuándo simplemente el que:

Del mismo modo debe usarse el de que en casos como:

Los ejemplos son de lo más corrientes y se los entrego con el afán de que te ayuden en tus conversaciones y colaboren en el buen hablar y buen escribir de todas las personas en general y de los periodistas en particular para acabar con esa una plaga.



1 comentario:

Vladimir Terán dijo...

Casi estoy seguro de que soy el visitante Nº5000 de este buen blog y me parece que cada día está mejor.

Saludos